El Banco de Pagos Internacionales (BPI) alerta por el riesgo de recesión en EEUU y Europa en 2023 junto con una fuerte inflación, y considera que la prioridad de la banca central es luchar contra la escalada de los precios.

Así lo advirtió el director general del BPI, el mexicano Agustín Carstens, quien aseguró que "no nos sentimos cómodos con este pronóstico, pero no podemos eliminar posibilidades", según publica la agencia EFE.

Al presentar hoy el Informe Económico Anual, Carsten en una rueda de prensa consideró que "las acciones que los bancos centrales han adoptado hasta ahora han sido adecuadas" al adelantar y acelerar las subidas de los tipos de interés para frenar la inflación.

El BPI señaló que "es improbable que la estanflación de la década de 1970 se repita" porque han mejorado la política monetaria, la prudencia macroeconómica y se ha reducido la dependencia en la energía.

Pero el elevado endeudamiento y la sobrevaloración de los precios de los activos, sobre todo en el mercado de propiedad residencial, podrían magnificar cualquier desaceleración, según el BPI, que también celebra hoy su asamblea anual de 2022.

Aumentos

El BPI, cuya sede está en la ciudad suiza de Basilea, esperaba una salida tumultuosa de la pandemia pero en su lugar la economía global tiene que afrontar dos duros golpes, la fuerte inflación y la guerra en Ucrania, que pueden significar un cambio de era de baja inflación a otra de fuertes subidas de los precios.

E, incluso, el fin de la era de la globalización establecido tras la caída del Muro de Berlín.

El impacto de la guerra se ha manifestado en la subida de los precios de las materias primas, de la energía y de los alimentos.

En abril de 2022 tres cuartas partes de las economías del mundo tenían una inflación superior al 5%, en muchos países en niveles máximos desde hace cuarenta años.

Desafíos

El reto para la banca central es lograr un "aterrizaje suave", es decir un ciclo de subidas de los tipos de interés que termina sin recesión (dos trimestres consecutivos de contracción del crecimiento), algo que históricamente ha sido difícil.

Si una economía entra en recesión en los tres años después del pico más elevado del ciclo de la política monetaria, el aterrizaje se define como duro.

Históricamente la mitad de los ciclos de subidas de los tipos de interés ha terminado con aterrizajes suaves.

"La clave para los bancos centrales es actuar rápida y decisivamente antes de que la inflación se arraigue", dijo Carstens, que agregó que en caso de que la inflación se atrinchere, el costo de volver a tenerla bajo control será más elevado.

"Los beneficios a largo plazo de preservar estabilidad para los hogares y las empresas son más importantes que cualquier coste a corto plazo", según Carstens.