Estados Unidos pondrá en marcha un plan de inversión estimado en 50.000 millones de dólares para incentivar la construcción de fábricas de semiconductores en su territorio, de manera que, pese a que las empresas tengan que seguir importando parte de esos elementos, puedan acceder a una producción local que les garantice evitar el desabastecimiento. " China y el resto del mundo no están de brazos cruzados, y no hay razones por las que los americanos debamos estarlo", afirmó el presidente Joe Biden en un encuentro con directivos de firmas tecnológicas.

Según señala el medio español Business Insider, no solamente los teléfonos móviles y las computadoras  utilizan microprocesadores, sino que prácticamente cualquier tipo de producto electrónico, como un auto o una heladera, tienen uno de estos dispositivos en su interior. De allí la gran preocupación de empresas como Amazon, AT&T, Cisco Systems , Google, General Electric, Hewlett Packard Enterprise y Verizon Communications Inc., que además de necesitarlos directamente, también los requieren para diversos tipos de negocios.

Según señala un informe de Boston Consulting, el mercado de la fabricación de semiconductores tiene barreras significativas no solo en cuanto al tiempo que se tarda en poner en marcha una fábrica y en adaptarse a la cambiante demanda, sino en cuanto a la inversión necesaria.

Este mercado y la creación de nuevas fábricas tanto dentro como fuera de China marcará el devenir del mercado tecnológico en los próximos años, en los que posiblemente aumente la demanda de todo tipo de productos electrónicos.

Antecedentes

Desde hace varios meses el mercado tecnológico estadounidense sufre la escasez de semiconductores, lo que está afectando al sector tecnológico, en general, desde el mercado de los electrodomésticos hasta el de las consolas. Y, según el presidente de IBM, la situación, que está influyendo en los precios y la disponibilidad de muchos productos, podría persistir al menos durante 2 años más.

Sin ir más lejos, esta escasez de microprocesadores está afectando a empresas como Apple, Nvidia o Intel, que no pueden cumplir con la demanda de sus productos, lo que a la larga deriva en importantes pérdidas de ingresos.

China se ha marcado el objetivo de fabricar, al menos, el 70% de los chips del mundo a la altura de 2025, sostenido por una gran inversión de 150.000 millones de dólares. Y es algo que, como es lógico, ha puesto en alerta a Estados Unidos, que está viendo como sus empresas son, en gran medida, dependientes de la producción del país asiático.