El impacto recesivo en la mayor economía a nivel mundial sigue dejando números críticos por el avance del coronavirus. Estados Unidos sumó en una semana 1,8 millones de nuevas solicitudes de asistencia por desempleo, y acelera la crisis en unos de los parámetros que el presidente Donald Trump intentó mostrar de cara a las próximas elecciones. 

Si bien la cifra de 1.88 millones de solicitantes implicó una baja respecto al récord alcanzado la semana anterior con 2.13 millones, las reaperturas comerciales aún no logran atenuar el goteo en la pérdida de empleos. Esta es la primera lectura por debajo de 2 millones desde que comenzaron los despidos en masa a mediados de marzo.

Así, los reclamos treparon a 21.5 millones en los programas estatales la semana que terminó el 23 de mayo, y en la mayoría de los estados también informaron descensos respecto a la semana anterior.

"El promedio móvil de cuatro semanas de reclamos continuos cayó a 22.4 millones de 22.7 millones, la primera disminución de la pandemia. Sólo se registró un aumento en parte en California, que mostró 618,000 nuevas soliciutes promedio", indicó el informe oficial. 

En el mismo panorama, se indentificaron caídas en los futuros de acciones estadounidenses, y la misma suerte corrió para el comercio de bienes y servicios, que sólo en abril se desplomó al nivel más bajo en casi una década.

En la última semana de mayo, se reportaron 623,073 reclamos iniciales por Asistencia de desempleo pandémico. El programa federal que extiende los beneficios de desempleo a aquellos que generalmente no son elegibles, como los trabajadores independientes.