Felicidad, matizada de preocupación y cautela, es la tónica de los estudiantes en Ecuador que, como parte de un plan piloto, comenzaron a retornar físicamente a las aulas escolares, aunque en bajo número.

"Estoy feliz de retornar a clases, pero extraño la vida anterior, cuando todos nos reuníamos en el recreo, todos podíamos conversar en las aulas, todos hacíamos cola en el bar (espacio para comprar el lunch de media jornada o el almuerzo, según el caso)​​​. Faltan muchísimos compañeros, muchos amigos; estamos muy pocos, y sí tenemos preocupación de qué pasará", dijo a Sputnik María Arboleda, estudiante de secundaria de un colegio privado de Quito.

Arboleda regresó el miércoles a las aulas, en medio de estrictas medidas de bioseguridad y vigilancia continua de parte de los profesores.

María lleva en su mochila gel desinfectante, pañitos de cloro y alcohol en spray.

"El colegio está perfectamente equipado, pero mejor si cada uno de nosotros tenemos nuestro kit personal; yo no tengo miedo de contagiarme pero sí me da un poco de recelo de que si me contagio puedo afectar a mi abuelita de 70 años, que padece de diabetes, por lo cual es una persona vulnerable", explicó la estudiante.

Un total de 449 establecimientos educativos fueron autorizados por el Ministerio de Educación para retornar, en forma progresiva y voluntaria, a las aulas en un plan piloto, pese al ascenso de contagios de Covid-19 en el país.

Esos 449 establecimientos tienen un total de 17.704 estudiantes y 1.390 docentes, pero la asistencia presencial no es obligatoria.

El retorno a las aulas se sustenta en dos resoluciones aprobadas por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional.

En esos documentos se establece que el Ministerio de Educación de manera articulada con el Ministerio de Salud Pública revisará y aprobará las solicitudes de retorno progresivo y voluntario a las clases presenciales.

En la segunda semana de febrero se autorizó el retorno de 372 instituciones educativas en el sector rural del país suramericano.

A esas se sumaron 77 instituciones educativas rurales que recibieron el domingo la autorización por parte del COE para empezar clases semipresenciales a partir del 2 de marzo.

FALTA DE PROTOCOLOS

La Defensoría del Pueblo de Ecuador presentó una solicitud de medidas cautelares que busca de dejar sin efecto el permiso otorgado por las autoridades a los 77 establecimientos educativos para retomar clases semipresenciales, aduciendo que no existen protocolos bien definidos ni garantías para profesores ni alumnos.

Los establecimientos están ubicados en las provincias de Azuay (sur), Orellana (este), Chimborazo (centro), Morona Santiago (este), Napo (este); Pastaza (este), Loja (sur) y Pichincha (norte).

La Defensoría del Pueblo y la Unión Nacional de Educadores (UNE) sostienen que los docentes de esos 77 establecimientos no tienen garantías para evitar contagios del Covid-19 pues no han recibido implementos de bioseguridad.

Los planteles educativos de Ecuador, tanto públicos como privados, al igual que las universidades, cerraron desde marzo del 2020 por la rápida propagación del Covid-19 e impartieron clases bajo la modalidad en línea.

Según las disposiciones oficiales, los planteles que retomen clases como parte del plan piloto deben hacerlo con todas las medidas de bioseguridad y alternando grupos de estudiantes, con un aforo del 30 por ciento.

Mientras que las familias que no quieran que sus hijos acudan físicamente a las aulas pueden continuar con las clases virtuales.

Fuente: Sputnik



 

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