En otro día de fuertes enfrentamientos en La Paz, y tras la autoproclamación como primera mandataria de la vicepresidenta segunda del Senado boliviano, Jeanine Áñez, el ex presidente Evo Morales dijo ayer, a 24 horas de llegar a México como asilado político, que está dispuesto a regresar a su país si el pueblo se lo pide, con el objetivo de "pacificar" la nación.

Luego de desconocer como presidenta a Áñez, Morales propuso la instalación un "diálogo nacional" como "única forma de parar" la crisis desatada a partir de las elecciones del 20 de octubre pasado.

"Si mi pueblo pide, estamos dispuestos a volver para pacificar, pero es importante el diálogo nacional", dijo el ex mandatario en conferencia de prensa.

Morales advirtió que "va a ser difícil parar esta confrontación" y dijo que "las balas no paran las marchas, no paran la insurrección, la rebelión de los pueblos", por lo que recomendó: "La única forma de parar es que nos sentemos a dialogar".

El ex presidente llamó a sus partidarios a no entrar "al juego de la derecha, que es la violencia", y pidió a las fuerzas armadas y de seguridad que "no se manchen con la sangre del pueblo".

Respecto a la situación institucional derivada de su renuncia, Morales subrayó que Áñez "no respetó la Constitución" al proclamarse presidenta al margen del Parlamento, que no obtuvo quórum para tratar la dimisión del líder izquierdista y la sucesión.

Áñez se declaró presidenta del Senado e inmediatamente presidenta de la república en la sede del Parlamento, después de que el Legislativo no reuniera quórum para tratar la renuncia de Morales y la sucesión en el Ejecutivo. La senadora anunció ayer que además de convocar a elecciones "en el tiempo más breve posible", el otro objetivo de su gobierno será la derogación de la sentencia constitucional que permitió Morales fuera candidato a un cuarto mandato.

Ayer, una multitud de simpatizantes de Morales desafió con piedras y choques con la policía en las calles de la ciudad de La Paz, la "vuelta a la normalidad" que buscó instalar Áñez. Embanderados con la whipala, el símbolo que representa a 36 etnias de los pueblos indígenas y que fue atacado por los golpistas, miles de manifestantes salieron de la localidad de El Alto y bajaron hasta La Paz para evitar que "el país otra vez sea gobernado por el racismo".