Más de 100 personas murieron y unas 4.000 resultaron heridas tras las explosiones registradas este martes en la zona portuaria de Beirut, la capital del Líbano, informó la Cruz Roja local. 

El secretario general de la entidad, George Kettneh, advirtió que el número de víctimas mortales "podría seguir aumentando" debido a la gravedad de muchos de los heridos.

En tanto, las autoridades libanesas se encuentran en la búsqueda de más de 100 desaparecidos entre los escombros, y el primer ministro, Hassan Diab, decretó la jornada de este miércoles "luto nacional" en homenaje a las víctimas, e instó por ayuda internacional ante lo que ha describió como "una catástrofe".

Por el momento no queda claro cuál fue el origen de la explosión, pero todo indicaría que pudo haber sido provocada por un incendio.

En este sentido, el ministro del Interior, Mohammed Fahmi, afirmó: "al parecer fue causada por la detonación de más de 2.700 toneladas de nitrato de amonio que estaban almacenadas en un depósito desde que habían sido confiscadas a un barco de carga en 2013".

El Papa Francisco pidió que la comunidad internacional ayude a Líbano

El sumo pontífice se sumó al llamado internacional por asitencia a Beirut. En la audiencia general de este miércoles en el palacio Apostólico del Vaticano instó a "ayudar a Líbano a superar la grave crisis que está atravesando".

"Ayer, en Beirut, en la zona del puerto, fortísimas explosiones causaron decenas de muertos y miles de heridos y destrucciones muy graves. Rezamos por las víctimas y sus familiares", manifestó Francisco, para luego reafirmar: "Rezamos por el Líbano, para que con el esfuerzo de todos sus componentes políticos, sociales y religiosos pueda afrontar este momento tan trágico y doloroso".