Aunque la Segunda Guerra Mundial terminó hace casi 76 años, sus repercusiones llegan hasta nuestros días, tal como pudieron comprobar los habitantes de Exeter, en el Reino Unido.

El último viernes, las autoridades locales detonaron una bomba alemana que fue descubierta el viernes pasado durante las excavaciones hechas por una obra en construcción en esa ciudad ubicada a unos 250 kilómetros al sur de Londres.

Se trató de una bomba Hermann de una tonelada, lanzada sobre objetivos civiles en 1942 durante la Batalla de Inglaterra por la Luftwaffe, la Fuerza Aérea alemana de la era nazi.

Una vez que el artefacto fue hallado, la policía local trasladó al lugar cerca de 400 toneladas de arena para rodearlo y atenuar el impacto de la explosión.

Además, evacuaron de manera preventiva a más de 2500 residentes de la zona y establecieron un cordón de 400 metros alrededor de la bomba, que afectó incluso a varios edificios de la Universidad de Exeter.

Luego, el sábado por la tarde, procedieron a la detonación controlada del explosivo nazi, que se esuchó a varios kilómetros a la redonda y dejó un cráter del tamaño de un colectivo.

Sin embargo, la explosión causó mayores destrozos de lo que las autoridades habían previsto, y ocasionó rupturas en ventanas y grietas en los ladrillos de las propiedades que se encontraban a incluso 100 metros de distancia.

La detonación fue captada por las autoridades de Exeter, en un video que se viralizó en todas las redes en los últimos días.

La Policía local procedió a evaluar los daños y el condado ofreció una línea de ayuda para los afectados. Todavía este martes había familas que no habían vuelto a sus hogares, aunque esperaban poder hacerlo en las próximas horas.