Cualquier persona que ingrese del extranjero al Reino Unido deberá aislarse por 14 días para evitar nuevos brotes de coronavirus y se impondrán multas de hasta 1.000 libras (1.250 dólares) para aquellos que violen la normativa, anunció el gobierno británico.

Los que lleguen en avión, ferry o tren, incluidos los ciudadanos del Reino Unido, deben otorgar además una dirección donde cumplirán la cuarentena.

Sin embargo, hay exenciones para los trabajadores de algunas industrias, como las de transporte por carretera y los profesionales médicos que prestan cuidados esenciales.

Todos los demás viajeros tienen que rellenar un formulario de "localizador de pasajeros de salud pública" a su llegada.

El incumplimiento de esta obligación puede acarrear también una multa de 100 libras esterlinas (125 dólares), o se denegará la entrada a los viajeros.

Si no pueden proporcionar una dirección, el gobierno organizará el alojamiento a expensas del viajero e investigará si se siguen las normas.

Según la ministra británica de Interior, Priti Patel, aunque Escocia, Gales e Irlanda del Norte, el resto del Reino Unido, han establecido sus propias medidas, las leyes fueron diseñadas "para prevenir un segundo brote" de coronavirus.