Fabricantes estadounidenses de autopartes están preocupados por el hecho de que los aranceles anunciados por el presidente Donald Trump a algunos metales pueden afectar su negocio e inclusive obligarlos a cerrar.

Así lo expresó a la agencia Reuters Ann Wilson, una alta ejecutiva en la Asociación de Fabricantes de Motores y Equipos de Estados Unidos (MEMA).

Wilson, que viajó a México para exponer la posición del sector automotriz estadounidense ante los negociadores comerciales del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Luego de que Trump anunciara que impondría aranceles de 25% a importaciones de acero y 10% a productos de aluminio, Wilson comenzó a recibir llamadas de los miembros de la asociación, que le plantearon sus temores.

"Todos están muy preocupados", dijo Wilson a Reuters. "Hemos visto en el mercado bursátil y en el nivel de llamadas de directores de empresas que he estado recibiendo en las últimas 24 horas cuánto preocupa esto y cuánto supera a todo lo demás", comentó Wilson.

La industria de autopartes de Estados Unidos emplea alrededor de 880,000 trabajadores y MEMA representa a los fabricantes de partes de vehículos motorizados, el mayor sector manufacturero y el mayor empleador de trabajos de manufactura en ese país.

Algunos de los miembros de MEMA se verían profundamente afectados por los aranceles anunciados por Trump, debido a que dependen de acero especial y productos de aluminio importados desde Europa, Asia y otras regiones, dijo Wilson.

Muchos economistas dicen que en lugar de aumentar el empleo, los aumentos de precios para los consumidores de acero y aluminio, como las industrias automotriz y petrolera, destruirán más empleos estadounidenses de los que crearán.

"Nuestra industria estaba realmente satisfecha con lo que logramos con la reforma fiscal y la mejora de la economía, y mucho de ese entusiasmo podría ser en vano si hacemos algo como esto", dijo Wilson.

A los fabricantes de autopartes les preocupa que si Trump sigue adelante con los aranceles, puedan no ser capaces de adaptarse lo suficientemente rápido y verse forzados a salir del negocio por el costo sustancialmente mayor de las importaciones.