La agencia de calificación de riesgo Fitch Ratings mantuvo la nota de crédito de Brasil en BB-, aunque revisó la perspectiva para negativa, debido al deterioro en la situación económica y fiscal del país como consecuencia de la pandemia de COVID-19.

Según informó Fitch, Brasil ha entrado en el período de estrés con un balance fiscal débil y un bajo crecimiento económico.

"La pandemia y la recesión relacionada incrementarán aún más el endeudamiento público, desgastando la flexibilidad fiscal y aumentando la vulnerabilidad a los choques", subrayó la calificadora.

Fitch optó por mantener la nota de crédito por considerar que Brasil es una gran economía y diversificada, con un alto rendimiento per cápita en comparación con otros países en vías de desarrollo y por la capacidad que tiene para absorber choques externos, apoyada por un cambio monetario flexible y reservas internacionales robustas.

La calificadora había bajado la nota de Brasil a BB- en febrero de 2018, poco después que el Gobierno del entonces presidente Michel Temer abandonara su intención de votar la reforma de la seguridad social en el Congreso. Esa nota supone que Brasil está tres escalones por debajo del grado de inversión.

La agencia proyectó una contracción económica este año en Brasil del 4 por ciento, con riesgos negativos. "El crecimiento medio del -0,6 por ciento en los últimos cinco años refleja una recuperación lenta tras la larga recesión de 2015/16", afirmó.

Para 2021, la agencia espera que la economía brasileña crezca un 3 por ciento, coincidiendo con la recuperación del país tras la pandemia.

Por otro lado, Fitch proyectó un deterioro en las cuentas públicas brasileñas y consideró que el déficit público podría llegar al 13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020, debido al impacto que sufrirán las finanzas del Gobierno con la crisis económica actual.

Desde hace más de cuatro años, Brasil está sin el grado de inversión, que le retiraron las tres grandes agencias calificadoras del mundo. Standard & Poor's (S&P) fue la primera en retirarlo el sello de buen pagador al país suramericano, en septiembre de 2015, y posteriormente, Fitch y Moody's hicieron lo mismo.

Brasil conquistó en 2008, por primera vez, el grado de inversión otorgado por Fitch y S&P, mientras en 2009 Moody's le concedió la misma calificación.