La Cámara de Representantes de EE.UU., de mayoría demócrata, aprobó una resolución que formaliza el proceso para abrir un juicio político al presidente estadounidense, Donald Trump, al permitir audiencias públicas y dar más poder a los republicanos en la investigación contra el mandatario.

Por 232 votos a favor y 196 en contra, la Cámara Baja aprobó un texto que marca una hoja de ruta, aunque no un calendario, para continuar con una investigación que hasta ahora se vino desarrollando a puertas cerradas y bajo reglas marcadas por la mayoría demócrata.

La resolución autoriza al Comité de Inteligencia a hacer públicas sus audiencias y elaborar un informe para que el Comité Judicial decida si redacta artículos para un juicio político contra Trump, que se desarrollaría en el Senado, donde los republicanos tienen una estrecha mayoría.

El Comité Judicial podrá buscar evidencias adicionales y celebrar sus propias audiencias, en las que el equipo legal de Trump podrá participar. Si este comoté recomienda razones para la destitución, los así llamados artículos de juicio político (articles of impeachment), la Cámara en pleno deberá votar sobre ellos. Si una mayoría aprueba alguno de los artículos, el presidente será acusado y el caso pasará al Senado para su juicio. Se necesita un voto de dos tercios del Senado para condenar y destituir a un presidente de su cargo.

Los demócratas creen que Trump "ha traicionado la seguridad nacional y la integridad de las elecciones". La acusación llega después de que el presidente haya reconocido que, en al menos una llamada telefónica, presionó al nuevo presidente de Ucrania para que investigara los negocios en el país del hijo de su principal rival político, Joe Biden, vicepresidente de Obama y favorito entre los demócratas para enfrentar a Trump en 2020.

"Lo que está en juego no es nada más y nada menos que nuestra democracia", dijo la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, defensora de un proceso político al que se mostraba reacia hace unos meses. Si prospera, Trump sería el tercer presidente en ser juzgado ante el Congreso.

Por su parte, el mandatario recurrió a twitter para rechazar el proceso instantes después de la votación. En un tuit denunció "la mayor caza de brujas en la historia de EE.UU.". Unos minutos antes, el mandatario tuiteó que "la farsa del impeachment está haciendo daño al mercado de valores", pero "a los demócratas que se dedican a no hacer nada no les importa".

La Casa Blanca emitió una declaración más larga, acusando a los demócratas de la oposición de tener una "obsesión desquiciada con esta destitución ilegítima".

"Los demócratas eligen cada día perder el tiempo en un juicio político falso, un intento descaradamente partidista de destruir al presidente", señaló un comunicado de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham. "Esto es injusto, inconstitucional y fundamentalmente antiestadounidense", afirmó.