Este sábado Francia volvió a ser testigo del resurgimiento del movimiento "chalecos amarillos", con la convocatoria para manifestarse en las principales ciudades del país. La prefectura de París prohibió dos caravanas, lo que tensionó el clima y ya se registraron enfrentamientos. 

El noroeste de la capital, cerca de Place Wagram, fue el punto más conflictivo: Se incendiaron tachos de basura, roturas de mobiliario público y quema de un automóvil, señaló un periodista de la agencia AFP. Además, los manifestantes entraron brevemente al vestíbulo del edificio del canal de noticias BFMTV , gritando "¡colaboradores!" 

La policía disparó gas lacrimógeno para dispersar a las columnas que abandonaron la ruta autorizada por la prefectura. Al final de la tarde, 256 personas habían sido arrestadas y, según la fiscalía de París, 90 personas estaban detenidas a media tarde.

“El movimiento está muerto, lo digo claro, pero estamos aquí porque no hay nada que perder. Es un poco el último recurso ”, señaló Michael, un“ chaleco amarillo ”parisino de 43 años. 

Nacido hace casi dos años, el 17 de noviembre de 2018, el movimiento ciudadano, anti-élite y que lucha por "más justicia fiscal y social", busca su segundo aire. Había logrado el primer año sacudir Francia, entre ocupaciones de rotondas y manifestaciones con gran convocatoria.