El Parlamento de Francia terminó de aprobar la ley de pase sanitario por Covid, que implica la presentación de un certificado de vacunación o PCR negativo para poder entrar a lugares públicos como bares, restaurantes y shoppings, o viajar en tren y avión.

La medida dispuesta hace un par de semanas logró que se disparen las solicitudes de vacunación, y el presidente Emmanuel Macron anunció que más de 40 millones de habitantes franceses ya recibieron al menos una dosis contra el coronavirus.

Después de que 4 millones de personas se vacunaran en las últimas dos semanas, casi el 60% de la población está ahora parcialmente o completamente inmunizada, tuiteó Macron durante una visita oficial a la Polinesia Francesa. "Todos juntos derrotaremos al virus. ¡Seguimos!", aseguró.

Unos 33,2 millones de personas en Francia, casi la mitad de su población, están completamente vacunadas, informó el Ministerio de Salud francés. El anuncio llega horas después de que el Parlamento aprobara el uso del pase sanitario como una herramienta en el día a día para luchar contra la Covid-19.

Pase sanitario Covid

El certificado sanitario en Francia se obtiene con una pauta de vacunación completa o un test negativo, y será necesario para entrar en cines o discotecas, entre otros.

Esta estrategia para impulsar el número de personas inoculadas provocó protestas durante el fin de semana, cuando salieron a la calle más de 160.000 manifestantes en todo el país para oponerse a una iniciativa que, según afirman, erosiona libertades civiles.

Al comentar las recientes manifestaciones, Macron calificó de "egoístas" e "irresponsables" a quienes rechazan vacunarse, informó la agencia de noticias francesa AFP.

Francia registró más de 16.000 nuevos casos de covid-19 el domingo, tras casi 23.000 el sábado, un aumento causado por la variante Delta, más contagiosa. Más de 111.000 personas murieron en este país europeo desde el inicio de la pandemia, una cifra similar a la de Argentina (103.721).

La votación que aprobó definitivamente el pase sanitario se realizó anoche en el Senado tras un acuerdo entre legisladores de las dos cámaras.

La medida había sido aprobada por un decreto de Macron, pero el Parlamento se enfrascó desde el martes pasado en una sesión maratónica para decidir si las convertía en ley.

El partido gobernante enfrentó dificultades para lograr la aprobación legislativa, porque aunque tiene mayoría en la Asamblea Nacional, la cámara baja, el Senado está dominado por la oposición derechista.

El texto aprobado por el Senado incluyó varias enmiendas que, según el Gobierno, limitan el impacto original de la iniciativa. Ante ello, las dos partes se reunieron ayer durante tres horas hasta alcanzar un acuerdo para aprobar la ley en horas de la noche por amplia mayoría.

La legislación aún debe ser ratificada por la máxima autoridad administrativa de Francia, el Consejo Constitucional, antes de convertirse en ley, un paso solicitado por el primer ministro, Jean Castex.