El Gobierno francés suspendió a 3.000 trabajadores sanitarios por no estar inmunizados contra el coronavirus.

Las autoridades dispusieron la medida luego de que entrara en vigencia ayer la obligatoriedad de la vacuna contra el coronavirus para los 2,7 millones de trabajadores y funcionarios de salud que tengan contacto con personas mayores.

“Hubo unas 3.000 suspensiones que han sido notificadas al personal de centros de salud por no haberse puesto al menos una dosis de la vacuna. También hubo decenas de renuncias”, dijo el ministro de Sanidad de Francia, Olivier Véran, quien remarcó que la continuidad de la atención sanitaria está asegurada.

Según Véran, “un gran número de estas suspensiones es temporal” y concierne “esencialmente al personal de los servicios de apoyo”.

Inoculados

La ley se extiende al personal de transporte sanitario, los bomberos, los trabajadores de protección civil, entre otros. Desde el gobierno afirman que las personas que no cumplan con la normativa van a ser castigadas con una suspensión de trabajo y sueldo.

Según datos oficiales recogidos por la agencia pública de sanidad, hasta el 12 de septiembre, el 89,3% de los cuidadores en centros de acogida de personas adultas dependientes habían recibido al menos una dosis. En cuanto a la población en general, la cifra se eleva a 73,9% de personas.

La norma, que busca impulsar el ritmo de la vacunación, estipula que el personal médico que no justifique que no han recibido una primera inyección, porque la vacuna les fue contraindicada o que se han infectado recientemente, dejará de ejercer su profesión.

Desde el inicio de la pandemia, Francia registró más de 115.000 fallecidos por coronavirus.

La agencia pública de sanidad de Francia reveló el pasado 12 de septiembre que el 94,6% de los médicos ya habían recibido al menos una dosis de la vacuna contra la covid-19, y el 92% ya había sido inoculado por completo. En las residencias, el 89,3% ya fue administrado con una dosis y un 85,4% con las dos.

Protestas

La iniciativa, que fue propuesta y anunciada por el presidente francés Emmanuel Macron en julio pasado, despertó el malestar de miles de franceses que salieron a las calles a protestar en contra del gobierno.

A finales de agosto, aproximadamente 160.000 personas se reunieron en las calles de París y más de 200 ciudades de Francia para protestar contra la exigencia del pasaporte sanitario de covid-19 impuesto por el gobierno.

Los franceses ahora deben presentar una prueba de vacunación o un test covid-19 negativo para ir a cines, museos o lugares deportivos, como consecuencia de un aumento del 140% de los contagios en una semana.

Desde hace algunas semanas, varios países de Europa han empezado a exigir este documento para permitir el acceso a determinados lugares públicos, entre ellos Austria, Hungría, Dinamarca, Italia, España y Francia.