Tan solo un día antes de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunciara que de aquí a finales de mayo se distribuirán suficientes vacunas contra el Coronavirus para todos los adultos del país, un reportaje de investigación reveló las enormes barreras que algunos estadounidenses enfrentan para poder vacunarse.

En la información, publicada el lunes, la redacción de ProPublica, una organización sin ánimo de lucro de periodismo de investigación, destaca la desigualdad que impera en el programa de Vacunación de Estados Unidos a través de las historias de varios ciudadanos de diferentes entornos que encaran numerosos obstáculos para que les administren la Vacuna.

"ProPublica ha descubierto que, sea o no de forma intencionada, algunos programas de Vacunación se diseñaron con barreras inherentes que ponen en desventaja a muchas personas que corren mayor riesgo de morir a causa de la enfermedad, lo que agrava las desigualdades en el acceso a la atención médica", aseguró el reportaje.

La discapacidad es la primera de esas barreras. El reportaje recoge la historia de Kristine Mathason, que pasó más de un mes tratando de que vacunasen a su padre discapacitado, de 69 años.

"Está en un grupo de alto riesgo: es diabético y tuvo un derrame cerebral hace 17 años", explicó Mathason. "Tiene la tensión alta. Mi hermanastro, que vive con él, trabaja en un restaurante, que es como si fuera un trabajo de alto riesgo. Hacemos todo lo que podemos", continuó.

Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades citados por ProPublica constatan que en torno al 14 por ciento de los adultos que viven en Florida tienen dificultades graves para caminar o subir escaleras.

La falta de acceso a internet es otro obstáculo pues varias de las líneas directas que la gente conoce están desbordadas. El Centro de Investigación Pew, citado en el reportaje, asegura que alrededor del 10 por ciento de los adultos estadounidenses no usan internet.

"Los estadounidenses mayores con menos ingresos, menos educación o que no son blancos tienen menos probabilidades de conectarse", señaló el artículo.

Hacer el registro puede, entre tanto, presentar dificultades para quienes no hablan inglés. Aunque según datos oficiales, los hispanos y latinos son aproximadamente el 18 por ciento de la población de EE. UU. y varios estados aseguran que dan servicio en español en los centros de llamadas, muchos hispanohablantes no se registraron para ponerse la Vacuna debido a la barrera idiomática.

Y lo que es más, en algunos estados se rechaza vacunar a los inmigrantes sin papeles, mientras aquellos que no tienen coche enfrentan también dificultades ya que la mayor parte de los lugares de Vacunación son desde el carro.

Mucha gente está además confusa porque no recibió respuesta tras solicitar vacunarse en las páginas web oficiales. Pueden pasar varias semanas e incluso meses antes de que se confirmen las citas, según ProPublica.

La experiencia está haciendo que los estadounidenses "pierdan su confianza en el proceso entero", aseguró un entrevistado.

 

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Fuente Xinhua