Brasil planea privatizar o cerrar unas 100 empresas públicas para "liberar presupuesto para invertir en áreas prioritarias", aseguró el ministro de Infraestructura, Tarcisio Freitas.

El ministro no dio detalles sobre cuáles empresas estarían incluidas en esos planes, pero subrayó que el nuevo gobierno, que asumió el pasado 1 de enero, hará un "mapa" de la situación de las cerca de 150 estatales que dependen directamente del Ejecutivo, las que a su vez tienen decenas de subsidiarias. "Es posible poner esto en práctica, si uno tiene en cuenta que existen muchas filiales. El BNDES tiene algunas subsidiarias, el Banco de Brasil tiene muchas subsidiarias, la CAIXA tiene subsidiarias, Eletrobras tiene gran cantidad de subsidiarias. Si se tienen en cuenta estas filiales, es posible realmente alcanzar un número cercano a las 100. Obviamente, no solo estamos hablando de privatizaciones, sino también de la liquidación de compañías que son inviables", dijo Freitas. "El plan es liberar el presupuesto para invertir en otras áreas prioritarias", añadió.

El funcionario agregó en una entrevista radial que el gobierno del presidente Jair Bolsonaro está analizando la concesión de licencias para que empresas privadas construyan y operen 5.600 kilómetros de carreteras y vuelvan a ofertar por 4.000 kilómetros ya existentes. "Necesitamos identificar todos los tramos de carreteras que se pueden ejecutar comercialmente y transferirlos al sector privado a través de asociaciones y concesiones público-privadas", dijo Freitas.

Sus comentarios reflejan los planes de Bolsonaro de atraer inversión privada a las redes viales y ferroviarias relativamente poco extendidas del país, y al mismo tiempo reducir el estado brasileño para atajar un enorme déficit fiscal. El mandatario estimó que su programa inicial de concesiones, por el que cederá aeropuertos, puertos y ferrocarriles al sector privado, atraerá inversiones por 7.000 millones de reales, unos 1.842 millones de dólares.

De Freitas también ratificó que su despacho estudia los planes de concesiones y privatizaciones ya previstos por el Gobierno del ahora expresidente Michel Temer, que están enfocados sobre todo en las áreas de puertos, aeropuertos, ferrocarriles y carreteras.

Bolsonaro argumentó que parte del plan gubernamental busca devolver la confianza a los inversores y atraer recursos privados para la deficitaria infraestructura de transportes de Brasil.

Al tema de la privatizaciones se refirió también el ministro de Economía, Paulo Guedes, quien definió a la estrategia como uno de los "pilares" del programa económico que pretende implantar.

Guedes, un economista de la Escuela de Chicago que recibió "carta blanca" de Bolsonaro para comandar la economía, es defensor de la reducción del tamaño del Estado mediante un severo ajuste fiscal, la limitación del gasto y la privatización de todas las empresas que no sean esenciales para el sector público.