El gobierno israelí debate por estas horas acerca de la conveniencia de declarar por segunda vez un cierre completo del país, para hacer frente a la segunda ola del coronavirus.

Los últimos datos facilitados por las autoridades indicaban que en las últimas 24 horas el número de nuevos casos registrados se eleva a 1.688, mientras que los casos activos superan los 21.000.

El ministro de Energía, Yuval Steinitz, criticó la decisión del gobierno de reabrir el país en el mes de mayo tras la primera ola de la pandemia.

Steinitz recomendó que vuelvan a cerrarse casi todas las actividades durante diez días con el fin de hacer frente a la segunda ola.

El ministro dijo al Yediot Ahronot que es partidario de que únicamente se permita el movimiento de trabajadores y de que los demás ciudadanos permanezcan todo el tiempo en sus casas.

En su opinión, la mejor medida es adoptar cuanto antes una acción agresiva durante un periodo de tiempo limitado y no perder más tiempo puesto que entonces se perderá el control del número de casos.

"Es necesario que primero reduzcamos las infecciones de 1.500 a unas pocas decenas diarias (…) de manera que podamos no solo reabrir la economía sino también establecer conexiones aéreas con el mundo", dijo Steinitz.

Por su parte el director general del Ministerio de Salud, Hezi Levi, dijo que el Gobierno está haciendo todo lo posible para evitar otro bloqueo en todo el país, donde la cifra de muertes ascendió a 368.

"Un bloqueo total es, sin duda, una de las herramientas pero intentamos hacer todo lo posible para evitarlo", dijo Hezi a Radio Israel, aunque aclaró que sigue siendo una opción.