La pandemia de coronavirus acabará este año con una de las tradiciones más antiguas de Gran Bretaña: por primera vez en más de 900 años, no se podrá lleva a cabo el conteo anual de los cisnes y la reina Isabel II tendrá un motivo más de infelicidad, cansada de la cuarentena y triste por no poder salir del castillo de Windsor, según reveló su biógrafo Phil Dampier.

Si el aislamiento social es motivo de malestar para la reina, que tiene 94 años y pertenece al grupo de riesgo, al igual que su esposo Felipe, el duque de Edimburgo, de 99 años, el cuidado de máxima prioridad al que la somete la corona no sólo la obliga a permanecer aislada y escondida, sino que ahora suspende una de las más antiguas tradiciones locales.

Todos los años, en un tramo específico del río Támesis en Inglaterra se celebra una tradición que existe desde el siglo XII. El Swan Upping (levantamiento de los cisnes en español), tiene lugar en la segunda semana de julio, con una duración de cinco días teniendo a la reina Isabel II como protagonista. 

¿De qué se trata la celebración de la reina de Inglaterra y por qué es tan importante?

Consiste en realizar un censo de la población de cisnes del área, que son, en su mayoría, propiedad de la monarca. Además, durante la celebración, una flota de botes de remo navegan por el Támesis, entre las ciudades de Sunbury y Abingdon, tripulados por los llamados Swan Uppers y guiados por la reina.

Cuando ven a una familia de cisnes, gritan "¡Todos arriba!" y levantan a las aves para supervisar su estado de salud.

En el inicio de la tradición, los cisnes se comían, pero actualmente la finalidad del viaje es la "conservación de la vida silvestre", según indica la propia realeza en su página oficial. También, señalaron que algunas aves pertenecen a asociaciones comerciales de la zona, como Vintners o Dyers, y están identificadas con números. La reina tiene los derechos reservados de todos los demás cisnes.

"En estos días no tiene nada que ver con comer cisne, se trata de conservación y educación", comentó el marcador de cisnes real David Barber a Reuters durante la última celebración, en julio de 2019.

Acerca del procedimiento, explicó que los "levantadores" los sacan del agua y llevan a tierra, donde se los pesa, mide y revisa en búsqueda de lesiones. Según los números anuales, la cantidad de cisnes de la zona es más o menos la misma desde mediados del siglo XIX.