Ketanji Brown Jackson hizo historia este jueves y se convirtió en la primera mujer negra en ser nombrada jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos. De esta manera, es la sexta mujer que formará parte del máximo tribunal norteamericano en toda su historia. 

Con la mano sobre una Biblia, Jackson prestó los dos juramentos constitucionales que le exigen a los nuevos jueces ante el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, quien le encomendó "apoyar y defender la Constitución de Estados Unidos contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales".

La magistrada se incorpora a la Corte como su miembro número 116 en el momento de mayor desconfianza social con el tribunal, luego de su reciente decisión sobre la anulación del fallo Roe vs Wade. En medio de la búsqueda de un sustituto para el histórico juez Stephen Breyer, de 83 años, Joe Biden prometió nombrar a una mujer negra para el tribunal y Jackson se transformó en la primera candidata. 

En abril, fue confirmada por el Senado tras una serie de audiencias en las que los republicanos criticaron su actitud "apacible" con el crimen, mientras que demócratas elogiaron su historial judicial. “En esta votación, los ‘sí’ son 53, los ‘no’ 47. Y esta nominación es confirmada”, confirmó la vicepresidenta Kamala Harris, quien asumió su función de presidenta del Senado en aquella sesión.

Las palabras de la nueva jueza

Jackson recitó los dos juramentos requeridos por los jueces de la Corte Suprema, el primero administrado por Breyer, y, el segundo, por el Presidente del Tribunal Supremo. “Con todo el corazón, acepto la solemne responsabilidad de apoyar y defender la Constitución de los Estados Unidos y administrar justicia sin temor ni favor, que Dios me ayude”, afirmó. 

“Estoy verdaderamente agradecido de ser parte de la promesa de nuestra gran Nación. Expreso mi más sincero agradecimiento a todos mis nuevos colegas por su cálida y amable bienvenida”, dijo, en su declaración inicial ante la Comisión Judicial del Senado.

Y continuó: "Llevo casi una década como jueza y me tomo muy en serio esa responsabilidad y mi deber de ser independiente. Decido los casos desde una postura neutral. Evalúo los hechos, e interpreto y aplico la ley a los hechos del caso que tengo ante mí, sin miedo ni favoritismos, de acuerdo con mi juramento judicial". 

Al nominarla para la Corte Suprema, el presidente Biden dijo que Jackson es “una de las mentes legales más brillantes de la nación”. Su nombramiento no modifica la composición ideológica de la Corte, que sigue controlada por una mayoría de seis magistrados "conservadores" que trabajan junto a tres magistrados de tendencia liberal.

Jackson, Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris

El origen de Ketanji Brown Jackson

Nacida en Washington en 1970, creció en Miami en los años en los que aún había efectos de la segregación racial en el sureste del país. 

“Mis padres me enseñaron que, a pesar de las muchas barreras que tuviera que enfrentar al crecer, si trabajaba duro y creía en mí misma y en Estados Unidos, podría hacer cualquier cosa o ser cualquier cosa que yo quisiera ser”, dijo, al momento de su confirmación por el Senado. 

Jackson posee dos títulos de la Universidad de Harvard, institución a la que ingresó con solo otros tres compañeros afroestadounidenses. Luego de su graduación supo trabajar en la defensa pública, lo que la convierte en la primera jueza de la Corte Suprema en haber sido abogada ante los tribunales.

La mayoría de los republicanos optó por rechazar la nominación de Jackson, a quien criticaron por sus "polémicos" fallos durante su carrera judicial. 

Las críticas de los republicanos

En las audiencias de confirmación, Jackson fue señalada por haber dado sentencias “indulgentes” a procesados y abogar por reducir sus penas cuando fue vicepresidenta de la Comisión de Sentencias de EE.UU. 

Nada podría estar más lejos de la verdad”, dijo Jackson, quien eludió las críticas a sus sentencias, que en ocasiones estuvieron por debajo de las pautas emitidas por el Congreso, pero no muy diferentes a las de otros jueces.

Otro de los cuestionamientos fue haber sido defensora pública de detenidos de Guantánamo, ya que los republicanos criticaron sus “servicios legales gratuitos para ayudar a los terroristas a salir” de la prisión militar.

La jueza dijo que a los defensores públicos se les asignan casos y no eligen a quién representar, y que todos los acusados tienen “derecho a representación y a ser tratados de manera justa” bajo el sistema de justicia de EE.UU. A su vez, reconoció que defender a los detenidos significaba, a veces, ayudar a liberar a personas que luego estaban en contra de los intereses estadounidenses.