Miles de personas se manifestaron en las inmediaciones del Parlamento catalán, en Barcelona, para reclamar a los dirigentes independentistas que no den "ni un paso atrás", tras el aplazamiento de la sesión de investidura en la que estaba prevista designar a Carles Puigdemont otra vez presidente regional.

"¡Puigdemont es nuestro presidente!", "¡No pasarán!", coreaban los manifestantes -unas 1.200 personas según datos de la Guardia Urbana-, reunidas en torno al parque de la Ciudadela de Barcelona, donde está situado el Parlamento.

El anuncio del presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, de que la sesión de investidura de Puigdemont se aplazaba tomó por sorpresa a los militantes independentistas que, una vez más, en medio del desconcierto, salieron a defender el derecho de su líder a recuperar la presidencia del gobierno regional.

La Asamblea Nacional Catalana (ANC), que había llamado a una concentración con motivo de la sesión de investidura y que no estuvo de acuerdo con la decisión de Torrent, mantuvo la convocatoria, que se desarrolló en un clima de frialdad.

Al término del acto, en el que el vicepresidente de la ANC, Agustí Alcoberro, denunció la "represión feroz" del Estado español a los independentistas, y reclamó que Puigdemont se mantenga como "único candidato", un grupo de manifestantes rompió una de las cadenas que cerraban una de las puertas del parque de la Ciudadela y logró acceder hasta el parlamento regional.

Aunque la tensión entre los manifestantes y la policía catalana se elevó, no se produjeron incidentes.

La mayoría de los independentistas, con banderas y caretas de Puigdemont, insistieron en que no cederán ante "los ataques del gobierno español", y que la candidatura del ex presidente es "la única opción democrática".