Hungría y Polonia están cerca de levantar el veto al fondo de recuperación europeo, después del acercamiento producido entre los dos países y la presidencia alemana que lleva adelante las negociaciones en nombre de la Unión Europea. 

La primera información llegó desde Varsovia, donde el viceprimer ministro, Jaroslaw Gowin, aseguró que se había conseguido un acuerdo entre Varsovia, Budapest y Berlín. Mientras que fuentes europeas citadas por el medio español La Vanguardia aseguraron que "están esperando la confirmación final".

El compromiso que pueda conseguir la presidencia alemana necesitará reunir el aval del resto de países europeos, entre los cuales, algunos como Holanda, siempre se han mostrado muy duros en sus planteamientos en este terreno.

En sus negociaciones, la presidencia alemana partía de la base de que hay que preservar el texto que regula la condicionalidad de los fondos europeos al respeto del estado de derecho. Ni la mayoría de los estados miembros ni el Parlamento Europeo aceptarían modificarlo. 

Lo que sí puede añadirse son declaraciones complementarias que clarifiquen su margen de aplicación. Ésta es una práctica habitual en la Unión Europea siempre a la búsqueda de equilibrios para solventar situaciones complicadas. 

Otro elemento que podría entrar es la participación del Tribunal de Justicia de la UE en el conflicto, al que los estados afectados tienen derecho a recurrir si consideran que se incumple la legislación europea. 

La misma presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recomendó en su momento que era una vía posible para los dos estados disidentes para asegurarse que no habrá una aplicación arbitraria de esta condicionalidad.

El veto de Hungría y Polonia supuso la parálisis del fondo de recuperación de 750.000 millones de euros y de los presupuestos europeos de los próximos 7 años. Un paquete aprobado en la cumbre de julio que es necesario tanto para hacer funcionar la máquina comunitaria como muy especialmente para activar los estímulos europeos a la economía.