La investidura del secesionista Carles Puigdemont como presidente del gobierno de Cataluña sigue lejos, a pesar de que el entorno del líder catalán aseguró que existía un acuerdo sobre un plan para burlar a la Justicia española.

Por un lado, el principal socio de Puigdemont, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), rebajó las expectativas sobre un acuerdo inminente y, por otro, la también secesionista de Candidatura de Unidad Popular (CUP) se mostró abierta a apoyar a un candidato alternativo.

El futuro político de Cataluña sigue encallado, pendiente de las negociaciones que están teniendo lugar entre los tres grupos independentistas que obtuvieron mayoría en las elecciones del 21 de diciembre- la coalición Junts per Catalunya (JuntsxCat), ERC y la CUP -, que no renuncian a investir a Puigdemont.

El ex presidente y actual líder de JuntsxCat, quien se encuentra en Bélgica huido de la Justicia, no puede regresar a España, porque sobre él pesa una orden de búsqueda y captura por delitos de rebelión, sedición y malversación por intentar la secesión de Cataluña de España, el año pasado.

Diversos medios catalanes adelantaron que JuntsxCat había llegado a un acuerdo, con calendario incluido, que contaba de tres fases.

La primera: un órgano denominado "Asamblea de Electos"- creada por los independentistas en 2016-, nombraría un "Consell de la República" con Puigdemont a la cabeza, que sería el Ejecutivo en el exilio, el 18 de febrero.

En la segunda fase, el Parlamento catalán cambiaría la Ley de Presidencia por la vía exprés, en lectura única, para permitir la investidura a distancia, mientras que en una tercera etapa, Puigdemont sería investido presidente el 21 o 22 de febrero.

Las expectativas, sin embargo, se enfriaron cuando el vocero de ERC, Sergi Sabriá, dijo en el Parlamento catalán que "las conversaciones avanzan y se están tratando temas concretos", pero consideró "muy difícil" que se reforme la ley de Presidencia para lograr una investidura a distancia.