La salida de Pedro Pablo Kuczynski de la presidencia peruana contiene en sí elementos característicos de las últimas crisis en gobiernos de la región: presuntos pagos de Odebrecht, corrupción, caída de popularidad, descontento social y videos mostrando ofertas de sobornos a cambio de favores políticos.

Ocurrió en Ecuador, donde la vinculación con la firma brasileña le costó el puesto y la prisión al ex vicepresidente Jorge Glas. Ocurrió en el propio Brasil, donde el ex mandatario Lula Da Silva fue condenado por un escándalo de corrupción post Lava Jato. Pasa en Argentina, donde el jefe de la AFI no logra despejar las dudas por supuestos pagos hechos por la constructora brasileña.

Tal vez el único ejemplo de "final feliz" sea haste el momento Michel Temer, quien pese a su impopularidad, las delaciones premiadas en su contra, un video en el que él habla de pagos a un ex diputado preso, y las públicas ofertas de obras a cambio del voto de diputados para no ser juzgado, sigue indemne en su puesto de presidente de Brasil.