El primer ministro británico, Boris Johnson, se enfrenta a una investigación por la reforma de su residencia oficial, ya que no aclaró de dónde salieron los fondos para esos trabajos.

El mandatario compareció ante la Cámara de los Comunes en la sesión de control unos minutos después de que se divulgase la noticia de que la Comisión Electoral –que supervisa entre otras cosas la financiación de los partidos– abrió una investigación formal sobre las obras en el piso oficial de Downing Street.

"Hay motivos razonables para sospechar que puede haber habido una o más infracciones" de las reglas, a juicio del organismo supervisor, informan medios europeos.

Una "investigación formal determinará si alguna transacción relativa a las obras en el 11 de Downing Street entra dentro del régimen regulado por la Comisión y si se informó de cualquier financiación como es debido", dijo un vocero de la Comisión.

Hasta el momento, el Partido Conservador se negó a informar si desembolsó el costo de la reforma y se limitó a decir que los fondos partidarios "no se están usando" para pagar por el piso, sin especificar si Johnson recibió un préstamo no declarado.

Ofensiva

El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, preguntó repetidamente a Johnson quién pagó la reforma del departamento, a lo que el jefe del Gobierno no quiso responder.

Pero las dudas razonables acerca del origen de ese pago sirvieron a Starmer para cuestionar la integridad del primer ministro conservador, quien se encuentra en un pico de popularidad por su manejo de la pandemia de coronavirus y la progresiva normalización en Gran Bretaña.

"Pagué por la reforma de Downing Street personalmente. Y cualquier nueva declaración que tenga que hacer la haré bajo el consejo de Lord Geidt", dijo Johnson.

Starmer le replicó que sólo hay cuatro opciones: que las obras las hayan pagado los contribuyentes, el Partido Conservador, un donante privado o el propio primer ministro.

"Creo que la gente verá muy raro que se centre en este asunto en lugar de en los planes de los laboristas para mejorar la vida de los ciudadanos", contestó Johnson.

Sospechas

Pero la principal acusación llegó del riñón del primer ministro, ya que su ex asesor estrella, Dominic Cummings, aseguró que Johnson habría buscado en 2020 que "donantes pagasen en secreto" los trabajos y dijo haberle advertido entonces de que ello sería "probablemente ilegal".

Los primeros ministros reciben por ley hasta 30.000 libras (34.500 euros) para dejar a su gusto la residencia oficial de Downing Street. Sin embargo, los medios especulan que la reforma se elevó muy por encima de esa cantidad.

Según el amarillista Daily Mail, el matrimonio habría pagado unas 58.000 libras adicionales (66.000 euros). Este escándalo se suma a otras incómodas filtraciones para el primer ministro en los últimos días, como la de que dijo preferir "pilas de cadáveres" a decretar un nuevo confinamiento en octubre en el Reino Unido.