Tras un importante aumento de contagios de coronavirus, Israel no descarta retornar a una fase de emergencia y prepara una estrategia para enfrentarse a un posible rebrote de coronavirus.

Así lo señala un comunicado de la oficina del primer ministro, Benjamín Netanyahu, que detalla que el "gabinete del coronavirus" aprobó una propuesta que guiará las acciones a adoptar según la situaciones sanitarias que se presenten, entre las que se baraja la posibilidad de que haya una fuerte ola de casos.

"Se deben tomar todas las medidas preventivas para evitar" un nuevo brote, declaró el primer ministro, según el comunicado.

Israel tiene 20.860 contagios en total y 307 fallecimientos según las cifras oficiales, un impacto moderado de la pandemia, en comparación con otros países..

En ese marco, el Ejecutivo decidió ampliar las capacidades del sistema sanitario y preparar una mayor infraestructura que sea capaz de atender a 2.000 pacientes más con necesidad de respiradores.

Con 9 millones de habitantes, Israel calcula que podría darse el caso de que hasta 2.500 contagiados necesitasen al mismo tiempo ser atendidos con respiradores y 7.500 personas requirieran hospitalización, según las previsiones del Ministerio de Defensa, presentadas hoy en la reunión ministerial.

En el peor de los escenarios, también se plantea que pueda haber hasta 125.000 enfermos y "varios cientos de fallecidos" por el virus, algo que pondría el país en una grave situación de emergencia, informa la agencia de noticias EFE.

Sin embargo, esta perspectiva "se basa en modelos que tuvieron en cuenta situaciones extremas" en otras partes del mundo, concretó Defensa, que enfatizó que no se trata de un pronóstico, sino de un posible escenario para prepararse con las herramientas que existen.

En las últimas semanas fueron levantadas la mayoría de las restricciones en una rápida desescalada que ha provocado un previsible aumento de los casos -hasta 300 nuevos positivos diarios-, lo que ha hecho que las autoridades actúen con cautela.

En las últimas horas, tras tres meses de cierre, la circulación de trenes se reabrió al público, pero limitado a la mitad de la capacidad normal y reserva anticipada de billetes.