El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, consiguió el apoyo de la Cámara de Diputados, tras la votación positiva en el Senado, para extender hasta el 15 de octubre el "estado de emergencia" a nivel nacional, que vencía el 31 de julio, y con el que el Gobierno da el marco legislativo a las principales medidas contra la pandemia de coronavirus.

"Terminar el estado de emergencia haría frenar todas las medidas con las que hemos cuidado la vida y la salud en estos meses difíciles", planteó Conte al defender frente a los Diputados la norma dictada el pasado 31 de enero.

Con el apoyo de la coalición oficialista, el Movimiento Cinco Estrellas (M5E), el Partido Democrático (PD), Italia Viva y Libres e Iguales, Conte tuvo 286 votos a favor y 221 en contra para su propuesta de extensión.

Entre otras facultades, la medida que Conte prorrogará le permite disponer el cierre de fronteras y la prohibición de vuelos desde y hacia los países a los que considere en riesgo epidemiológico.

"La prórroga servirá para mantener eficientes las medidas que hacen seguro a nuestro país, a nuestros ciudadanos y a los turista que quieran visitarlo. Italia es vista ahora como un país seguro", destacó el premier en esa dirección.

Con el "estado de emergencia", vigente desde casi un mes antes que el 21 de febrero se registrara la primera de las 35.129 víctimas en Italia, el Gobierno de Conte puede además disponer la instalación de "zonas rojas" con prohibición de movimientos y controles reforzados en las áreas en las que se detecten focos de coronavirus.

Conte criticó además que se intente "confundir a la población en las redes sociales" a raíz de publicaciones con las que "se busca convencer de que continuar el estado de emergencia es volver a la cuarentena desde inicios de agosto".

"Eso no es así en absoluto", agregó el premier, quien destacó que "la prórroga no solo es legítima sino también inevitable para poder volver a la normalidad".

El Senado había aprobado la prórroga del "estado de emergencia" con 157 votos a favor, 125 en contra y tres abstenciones.

Al inicio de la pandemia, Italia estuvo virtualmente paralizada entre el 10 de marzo y mediados de mayo, cuando inició una flexibilización gradual de las medidas de restricción de movimiento dispuestas para frenar la difusión de la Covid-19.

En ese marco, el impacto sobre la economía podría provocar una baja del Producto Bruto Interno (PBI) de hasta el 13% para 2020, según las previsiones del Gobierno.

De todos modos, Conte dispuso un plan de inyección de 55.000 millones de euros, el más grande de la historia del país, por el que se espera que en 2021 la economía pueda rebotar hasta la mitad de los puntos que pierda este año.