El líder supremo iraní, el ayatollah Ali Jamenei, culpó a los enemigos de Irán de usar recursos y "aparatos de inteligencia" para desatar la ola de protestas que se extiende por la República Islámica desde el jueves y que ya suma 21 muertos y unos 1.000 detenidos, en un medio de un clima de violencia, incertidumbre, falta de información y una creciente tensión con Estados Unidos.

"Los enemigos de Irán usaron distintas herramientas como dinero, armas, política y aparatos de inteligencia para crear disturbios en la República Islámica", aseguró el líder religioso y máxima autoridad política del país persa, en un discurso que contrastó con el mensaje más moderado del presidente Hasan Rohani, quien reconoció la legitimidad de los reclamos políticos y económicos de los manifestantes.

"El enemigo siempre está buscando una oportunidad y cualquier fisura para infiltrarse y golpear a la nación iraní", agregó el ayatollah en un acto en Teherán frente a un grupo de mujeres, que luego fue publicado en Twitter.

Jamenei evitó identificar a los "enemigos" de su país; sin embargo el vocero del poderoso Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica, general de brigada Ramezan Sharif, denunció el "apoyo abierto y encubierto de Estados Unidos, del régimen sionista (por Israel) y de los sauditas", informó la agencia estatal IRNA.