La jefa del gobierno hongkonés, Carrie Lam, cerró filas con el gobierno de China continental al condenar la aprobación por parte de Estados Unidos de la Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong, a la que calificó como "lamentable, innecesaria e injustificada".

"La firma de la legislación va a tener un impacto en el desarrollo económico de la ciudad. Va a minar la confianza y a crear un entorno inestable que afectará a las empresas estadounidenses que tienen sede en Hong Kong", aseguró Lam en una rueda de prensa.

La mandataria aseguró que la legislación supone una "clara interferencia en los asuntos internos de Hong Kong", en línea con la postura mostrada por Beijing, que ayer respondió a Washington con la prohibición de la escala de buques y aeronaves militares estadounidenses en Hong Kong y el aumento de sanciones a ONGs.

"Apoyaremos al gobierno central y las medidas que tome al respecto" recalcó Lam.

Asimismo, criticó la ley estadounidense por cuestionar que los derechos de los hongkoneses puedan estar siendo violados, y aseguró que los ciudadanos de la ciudad financiera "disfrutan de libertad de prensa, libertad religiosa y libertad de reunión".

La ley, firmada por el presidente Donald Trump, requiere a Washington que evalúe si los acontecimientos en Hong Kong ameritan un cambio en el estatus de preferencia comercial de que ahora goza, y podría acarrear sanciones para quienes hubieran minado libertades en la ciudad, incluyendo funcionarios chinos.

"Habrá que ver qué evaluaciones hacen. Pero por supuesto que esto tendrá un impacto. Sólo crea incertidumbre y no es bueno para el desarrollo económico", insistió Lam.