La Corte Suprema rechazó una apelación de Johnson & Johnson, el laboratorio que actualmente produce una de las vacunas contra el coronavirus (Covid-19), que buscaba dejar sin efecto el pago de una indemnización de 2.100 millones de dólares por daños y perjuicios a más de veinte mujeres que desarrollaron cáncer de ovarios después de utilizar talco en polvo de la marca, incluido talco para bebés.

Las acusaciones alegan que los productos de este tipo tenía asbesto entre sus componentes, un mineral que es un carcinógeno humano de acuerdo con especialistas. Los casos de cáncer por asbesto son muchos, y en Argentina ya murió más de un trabajador del subte de la Ciudad de Buenos Aires por trabajar en las formaciones que contenían este mineral.

La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos contra Johnson & Johnson llega después de que la Corte Suprema de Missouri confirmara el monto. El laboratorio había logrado reducir el valor de la indeminización original, que había sido fijado en más de 4.000 millones de dólares.

"Esta decisión envía un mensaje claro a los ricos y poderosos: se le pedirá que rinda cuentas cuando cause un daño grave bajo nuestro sistema de justicia igualitaria bajo la ley", celebró el abogado principal de las mujeres durante el juicio, Mark Lanier.

El talco contenía asbesto, un carcinógeno humano

El laboratorio ya no vende su talco para bebés en Estados Unidos y Canadá por una demanda reducida "alimentada por información errónea sobre la seguridad del producto y un aluvión constante de publicidad de litigios". Johnson & Johnson alegó que algunas de las mujeres tenían una predisposición genética o familiar al cáncer, mientras que otras no, por lo que poner todos los casos juntos confundió al jurado y desdibujó las distinciones legales separadas para cada reclamo.

En este sentido, la empresa consignó que actualmente enfrenta más de 21.800 demandas en su contra por sus productos de talco. Nueve de las mujeres murieron de cáncer de ovario, dijeron los abogados de las demandantes.

De todas formas, el producto en cuestión se sigue ofreciendo en otros mercados. Para Johnson & Johnson, la compañía no recibió un trato justo al enfrentarse en un juicio a 22 pacientes con cáncer que provenían de 12 estados y de diferentes orígenes.

La decisión no contó con la participación de todos los magistrados del tribunal superior, ya que el juez Samuel Alito tiene entre 15.000 y 50.000 dólares en acciones del laboratorio y Brett Kavanaugh es hijo del impulsor de la asociación comercial que presionó contra el etiquetado del talco como carcinógeno e incluir una etiqueta de advertencia en los productos de talco.

Un feroz enfrentamiento en los tribunales

La farmacétutica contó con la defensa del exprocurador general interino Neal Katyal, que argumentó que “los reguladores federales y las organizaciones de salud respetadas han rechazado las llamadas de advertencia sobre el talco, y estudios epidemiológicos exhaustivos que rastrean a decenas de miles de consumidores de talco no han encontrado una asociación significativa entre el uso de talco cosmético y el cáncer de ovario”.

El letrado aseguró que los abogados de quienes habían demandado a Johnson & Johnson habían buscado en el país "mujeres a las que se les diagnosticó cáncer de ovario entre las millones que usaron los productos de talco".

Neal Katyal acusó a los abogados de buscar especialmente a mujeres con cáncer para acusar a la empresa

"Pusieron a docenas de demandantes en el estrado para discutir sus experiencias con el cáncer, y el jurado otorga miles de millones de dólares en daños punitivos supuestamente para castigar a los demandantes", dijo Katyal. "Los abogados pueden seguir este guión y presentar los mismos reclamos con los nuevos demandantes y buscar nuevos premios descomunales, una y otra vez".

Por el lado de las mujeres afectadas estaba Ken Starr, exfiscal de Whitewater, que dijo tajantemente que Johnson & Johnson "sabía durante décadas que sus polvos de talco contenían asbesto, una sustancia altamente cancerígena sin un nivel de exposición seguro conocido".

Ken Starr fue tajante: la empresa supo "durante décadas" que sus productos contenían asbesto

"Podrían haber protegido a los clientes cambiando del talco a la maicena, como propusieron sus propios científicos ya en 1973. Pero el talco era más barato y los solicitantes no estaban dispuestos a sacrificar las ganancias por un producto más seguro", subrayó.

En un comunicado, Johnson & Johnson dijo que la decisión de la Corte Suprema dejó importantes cuestiones legales sin resolver. “Los asuntos que estaban ante el tribunal están relacionados con el procedimiento legal y no con la seguridad”, dijo la empresa. “Décadas de evaluaciones científicas independientes confirman que Johnson’s Baby Powder es seguro, no contiene asbesto y no causa cáncer”, concluyó.