El líder norcoreano, Kim Jong-un, recibió ayer en la capital de ese país a una delegación surcoreana de alto nivel, la primera que llega al país en más de 10 años con el objetivo de retomar el diálogo bilateral y tratar de impulsar conversaciones entre Pyongyang y Washington.

La escasa información sobre la cumbre fue proporcionada por la oficina de prensa de la Presidencia de Corea del Sur, que aseguró que Kim presidió una cena con la comitiva llegada desde Seúl en la capital norcoreana.

La delegación está liderada por Chung Eui-yong, jefe de la oficina presidencial surcoreana de Seguridad Nacional, e incluye a otros cuatro delegados -entre ellos el director del Servicio Nacional de Inteligencia (NIS), Suh Hoon- y a cinco funcionarios de apoyo.

El plan de Seúl de enviar a un representante a Pyongyang fue comunicado por el presidente surcoreano Moon Jae-in a su homólogo estadounidense Donald Trump.

Estados Unidos insiste en que antes de volver a la mesa de diálogo con Corea del Norte, este país asiático debe mostrar un compromiso firme de desnuclearización, mientras que Pyongyang asegura que no aceptará condiciones previas.

"Tenemos la intención de resolver los problemas de manera diplomática y pacífica a través del diálogo y la negociación, pero nunca suplicaremos el diálogo ni eludiremos la opción militar", puntualizó la Cancillería norcoreana.