La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de interrumpir las contribuciones de su país a la Organización Mundial de la Salud (OMS) generó una presión adicional sobre esta entidad, que confía en que otros países puedan cubrir el hueco financiero que se ha creado.

"Estamos revisando el impacto de esta retirada en nuestras actividades y trabajaremos con nuestros socios para cubrir cualquier brecha financiera que enfrentemos y asegurar que nuestro trabajo continuará sin interrupciones", dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El responsable evitó entrar en polémicas ante las graves acusaciones que Trump lanzó contra la organización, que van desde mala gestión de la crisis hasta encubrimiento de China y desatino a la hora de no apoyar las prohibiciones de viajes.

Estados Unidos aporta entre USD400 y USD500 millones anuales a la OMS, entre sus contribuciones obligatorias y voluntarias.

Según cálculos iniciales, lo que la OMS dejará de recibir de EEUU equivaldría a entre el 7 y el 8,5 % de su presupuesto para el bienio 2020-2021, que se eleva a USD5.840 millones, sin olvidar que para la respuesta al Covid-19 la organización solicitó USD675 millones adicionales.