El negociador de la Unión Europea (UE) para el Brexit, el francés Michel Barnier, reconoció que no descarta el fracaso de las negociaciones para la salida del Reino Unido y que prepara planes para afrontar esa eventualidad.

"No es mi opción preferida, pero es una posibilidad. Todo el mundo tiene que planificarlo, tanto los estados como las empresas. Nosotros también estamos haciendo preparativos técnicos para ello. El 29 de marzo de 2019 el Reino Unido será un país tercero”, indicó Barnier en declaraciones que hoy publica el semanario francés Le Journal du Dimanche.

El negociador comunitario aseguró que en la cumbre de mediados de diciembre debe haber un acuerdo en diversos aspectos, pero indicó que, aunque se han logrado progresos, todavía no se puede dar por hecho, por lo que no descartó que se posponga el plazo si no hay consenso suficiente.

En ese caso, es probable que las negociaciones tomen “al menos dos años para concluir”, señaló Barnier, que advirtió de las consecuencias del colapso de las negociaciones en aspectos como “la capacidad de los aviones británicos para aterrizar en Europa”.

De no lograrse acuerdo, indicó el negociador, las relaciones de la UE serían las marcadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y las comparó con las que hay con China.

Barnier reiteró la voluntad de Bruselas de que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera y el mercado único, pero recordó que la primera ministra británica, Theresa May, apuesta por un acuerdo comercial.

Otro de los puntos de divergencia con Londres es la frontera futura con Irlanda, asunto en el que Barnier se mostró partidario de no crear una frontera dura y de “no hacer nada para fragilizar el proceso de paz” que “no es tan lejano”.

Dos días atrás, la UE le dio un plazo de dos semanas al gobierno británico para que aclare sobre cómo definirá entre otras cuestiones, los derechos de los ciudadanos, la frontera con Irlanda y el acuerdo financiero, para poder pasar a la segunda etapa de negociaciones que comenzará en diciembre próximo.

L. UE no permitirá que las negociaciones pasen a la segunda etapa, donde se discutirá la futura relación comercial, en la cumbre de Bruselas a menos que el Reino Unido se mueva de su posición en estos quince días y ofrezca más, afirmó el negociador ese dia en una rueda de prensa.

En este último punto, Barnier hizo referencia principalmente sobre el deseo de la UE de que el Reino Unido confirme que pagará más de los 20.000 millones de euros que la primera ministra, Theresa May puso sobre la mesa. 

Su contraparte británica, David Davis, aseguró en la misma conferencia de prensa que el Reino Unido ha logrado avances técnicos sustanciales en todos los temas que deberán abordarse, incluyendo la cuestión financiera.

También rechazó la sugerencia del gobierno irlandés y la Comisión Europea, como se detalla en un documento filtrado visto por The Guardian, sobre que la cuestión de la frontera irlandesa podría resolverse manteniendo a la provincia en el mercado único y la unión aduanera.

Agregó que no habría “ninguna nueva frontera en el Reino Unido” y que continuarán explorando cómo preservar mejor la cooperación Norte-Sur.

Si la cumbre de líderes de la UE prevista para mediados de diciembre resuelve que no s. han logrado avances “suficientes” en cuestiones preliminares para permitir que las conversaciones avancen hacia relaciones futuras, se podría poner en grave peligro el cronograma del Brexit y aumentar la probabilidad de llegar a “ningún acuerdo”. 

La próxima oportunidad para avanzar lo suficiente sería en marzo de 2018, dejando muy poco tiempo para el resto de las negociaciones. 

Gran Bretaña está desesperada por alcanzar el acuerdo, que está empezando a producir ataques xenófobos y creciente inquietud parlamentaria sobre sus efectos, que según un número importante de legisladores están siendo ocultados por el gobierno conservador.