El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, aseguró que existen "muchas" y "serias divergencias" en la discusión sobre la futura relación con el Reino Unido, tras la primera ronda de negociación.

Barnier advirtió en rueda de prensa que un acuerdo "deberá incluir una solución equilibrada para la pesca", estimando "impracticable" la posición británica de negociar cada año el acceso de los pesqueros europeos a las aguas británicas. "Para todos los Estados miembros en nombre de los que negocio, una solución equilibrada sobre la pesca deberá formar parte del acuerdo comercial, si queremos un acuerdo comercial", constató.

El exministro galo recordó que los británicos no desean que la pesca forme parte del acuerdo económico, sino que buscan negociar "en particular" el acceso recíproco a las aguas británicas y europeas "cada año", algo que calificó de "absolutamente impracticable" por la gran cantidad de especies.

La UE pretende haber acordado la cuestión pesquera para el 1 de julio y consultado por lo que sucedería si en esa fecha no se ha cerrado el asunto, Barnier respondió que se hará "lo máximo" para conseguirlo, pero que si no se ha logrado en julio, se seguirá negociando en esa área los meses siguientes.

Otras de las diferencias son las condiciones para evitar la competencia desleal, claves para la Unión Europea (UE). Los británicos quieren tener "ambiciones sobre estándares elevados", pero sin traducirlas "en un acuerdo común", precisó el francés.

La UE teme que su miembro hasta el 31 de enero se convierta a partir de 2021 en un rival a sus puertas con una economía desregulada que rebaje sus normas en materia laboral, medioambiental, fiscal o en ayudas de Estado.

Otro de los escollos es la negativa de los británicos a que el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) "desempeñe un papel" en la interpretación del derecho europeo en caso de diferendo entre ambas partes sobre la aplicación de la nueva relación.

A pesar de todas las diferencias, el negociador europeo aseguró que "continúa creyendo" que se puede cerrar "un buen acuerdo para ambas partes".

Londres y Bruselas deben llegar a un acuerdo que pueda ser ratificado antes de finales de 2020, ante la negativa del gobierno británico de Boris Johnson de prorrogar las negociaciones, cuya próxima ronda tendrá lugar dentro de dos semanas en Londres.