La Unión Europea (UE) comienza a prepararse para una guerra comercial con Estados Unidos, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump calificara la postura del bloque en materia de comercio como "peor que la de Beijing", tras lo cual amenazó con imponer aranceles a sus automóviles y otros productos europeos.

Las autoridades de la UE dicen que están dispuestas a trabajar con Trump para hacer frente a los problemas en la relación comercial, pero advierten que tomarán represalias contra cualquier esfuerzo de Estados Unidos para castigar al bloque. "En el ámbito económico, estamos igualados. Y nos defenderemos", dijo Norbert Roettgen, un legislador conservador alemán, después de sostener reuniones con representantes de la Casa Blanca y el Departamento de Estado. "Responderemos a los aranceles de Estados Unidos y sabemos cómo estructurarlos para que sean efectivos", declaró.

El resultado a corto plazo puede ser un "mini-acuerdo" como el de la Fase Uno firmado con China el mes pasado, que no resuelve los problemas fundamentales pero que permitirá a ambas partes declarar una tregua, según expertos en comercio.

Estados Unidos, el mayor importador del mundo, y el bloque de 27 miembros de la UE, han chocado por los subsidios a las líneas aéreas, las barreras comerciales agrícolas y los planes europeos de gravar a las grandes empresas digitales estadounidenses, entre otros temas.

La UE fue el principal mercado de exportación de Estados Unidos en 2018, antes de que el Reino Unido abandonara el bloque, liderado por los productos aeroespaciales y los ordenadores.

En diciembre, el órgano de apelación de la Organización Mundial del Comercio, tribunal supremo para las controversias comerciales internacionales, quedó paralizado después de que el gobierno estadounidense bloqueara repetidamente el nombramiento de nuevos jueces.

La Casa Blanca y Bruselas están, esencialmente, sin árbitro, en momentos en que los representantes de la Unión Europea dicen que Trump parece fortalecido por su absolución del juicio político y ha intensificado su discurso de polarización.

"Tenemos aliados. Tenemos enemigos. A veces los aliados son enemigos, pero no lo sabemos", dijo Trump en un desayuno en Washington la semana pasada.