La actividad económica de Brasil creció un 1,06 % en agosto en relación con julio, con lo que encadenó cuatro meses de crecimiento tras la fuerte retracción sufrida en marzo y abril por las restricciones impuestas por la pandemia.

El Índice de Actividad Económica (IBC-Br), que el Banco Central mide mensualmente para intentar anticipar la tendencia del producto interior bruto (PIB) de Brasil, ya había crecido un 3,71 % en julio, un 5,33 % en junio y un 1,68 % en mayo tras desplomarse un 9,27 % en abril, su mayor retracción desde que el indicador comenzó a ser medido hace 17 años, según los datos divulgados este jueves por el Emisor.

Este crecimiento continuo refleja los efectos de la rápida reactivación de la economía brasileña, que tras la paralización de las actividades por las medidas de confinamiento impuestas para combatir la pandemia, permitió que el país recuperara buena parte de lo perdido.

Así lo han ratificado también los indicadores económicos de Brasil divulgados en las últimas semana, que incluyen la producción industrial, las ventas del comercio y el desempeño del sector servicios.

No obstante, aunque la actividad económica ha registrado alzas continúas desde mayo, las cifras apuntan a una desaceleración del crecimiento.

El IBC-Br, que los economistas conocen como la "previa del PIB", registró una contracción de 3,92 %, en comparación con agosto del año pasado y en el acumulado de los primeros ocho meses del año el saldo sigue en rojo con una caída de 5,44 %.

Lo mismo se ve en el acumulado de los últimos doce meses hasta agosto de 2020, donde según el Emisor, la actividad económica registró una caída del 3,09 %.

Las proyecciones sobre el crecimiento de la economía del país, no son positivas y se estima una retracción en torno al 5 %, para este año.