El índice de aprobación del presidente de EE.UU., Joe Biden, cayó a su punto más bajo desde su llegada a la Casa Blanca, tras la toma del poder por parte de los talibanes en Afganistán. 

Una encuesta reaizada este lunes por Reuters en colaboración con la empresa de consultoría Ipsos arrojó que sólo el 46% de los estadounidenses valoran positivamente la gestión del mandatario, De esta manera la aprobación del mandatario quedó por debajo del 53% que registró en un encuesta similar de Reuters/Ipsos que se realizó el viernes último.

Mientras, otro sondeo, también hecho por Ipsos el lunes, reveló que menos de la mitad de los ciudadanos aprueban el manejo de Biden de la situación en el país centroasiático a nivel diplomático y militar. Este índice es incluso menor que el alcanzado por los tres exmandatarios (George W.Bush, Barack Obama y Donald Trump) que presidieron el país norteamericano durante la ocupación de Afganistán, iniciada con la invasión estadounidense en octubre de 2001 tras los atentados del 11-S.

Por otra parte, el 75% de los encuestados apoyaron la decisión de la Casa Blanca de enviar contingentes adicionales a Afganistán para asegurar la retirada de las tropas estadounidenses, que está a punto de ser completada.

Subestimación

En paralelo, un porcentaje similar de entrevistados saludaron la evacuación de los afganos que colaboraron con las fuerzas de EE.UU. y ahora buscan marcharse del país por temor a ser perseguidos por los talibanes.

En vista de tales indicadores, el medio subrayó que todavía es prematuro vaticinar cómo afectará a largo plazo la situación en Afganistán al futuro político de Biden, ya que solo se trata de un reflejo semanal.

El mes pasado, Biden había dicho que las fuerzas afganas estaban mejor equipadas y eran más numerosas que los talibanes y que la caída de Kabul "no era inevitable". Se burló de las sugerencias de que la partida podría terminar pareciéndose a la caída de Saigón con empleados de la embajada estadounidense rescatados en helicóptero.

Pero así fue como se desarrollaron las cosas el fin de semana, con helicópteros que transportaban a los diplomáticos al aeropuerto, donde afganos asustados se apresuraron a ocupar aviones a punto de partir.