A medida que avanzan los tiempos de la humanidad en pandemia, algunos aspectos de la antigua "normalidad" comienzan a ponerse en cuestión, impulsando cambios que luego se verá si vinieron para quedarse o sólo son un fenómeno pasajero que se diluirá con el tiempo junto con el Covid-19.

Uno de estos aspectos tiene que ver con la llamada "cultura del trabajo" que parece estar resignificándose, al menos en los países centrales, en una búsqueda de mayores espacios de disfrute personal. Es más, en algunos países, surge otra conciencia respecto de cuánto están dispuestas a trabajar las personas.

Es lo que está ocurriendo en Estados Unidos con lo que los especialistas han dado en llamar La Gran Renuncia, de acuerdo con medios de distintas partes del mundo como la agencia rusa Sputnik o la británica BBC. En este 2021 que ya se va cerrando, y a un ritmo promedio de cuatro millones y medio por mes, más de 34 millones de trabajadores dejaron sus empleos entre enero y octubre, debido a las pobres condiciones salariales y laborales que atravesaban. En parte por estas renuncias, en parte por el coronavirus, en parte por otras distintas razones que también tienen que ver con baja remuneración, planes vigentes de ayudas directas a las familias por la crisis del covid, la economía estadounidense tiene actualmente unos diez millones de puestos de trabajo sin cubrir.

El medio ruso cita a Robert Reich, el ex secretario de Trabajo de la Administración Clinton, quien en una entrevista con la revista Time asegura que "los empleados no quieren volver a trabajos agotadores o aburridos".

Tiempo de calidad

Otro gran motivo es que para quienes pudieron conservar sus empleos mientras se mantuvieron las medidas de distanciamiento social, hubo un mayor tiempo para pasar junto a la familia, redescubriendo espacios comunes que a pesar del tiempo de zozobra, les hacían bien. Y esto va más allá de una opinión personal.

De acuerdo con un sondeo de LinkedIn, el 74% de las personas reconoció que el tiempo que pasaron en casa durante la pandemia (sea por los confinamientos o por la modalidad de trabajar de forma remota) los hizo replantearse su vida, particularmente lo referido al trabajo. En un país como Estados Unidos, donde la legislación no garantiza períodos de vacaciones como sí lo hace en la Argentina, el redescubrimiento del tiempo pasado en familia parece no ser un factor menor.

Según un artículo sobre The Great Resignation en la web de Linkedin, en EEUU el 41% de los trabajadores está considerando dejar su trabajo, de acuerdo con un estudio llevado adelante por Microsoft. El mismo artículo cita un informe de McKinsey que encontró que el 36% de los empleados que habían renunciado en los últimos seis meses lo hizo sin tener un nuevo trabajo entre manos.

Siguiendo con la influencia del entorno familiar en las decisiones de vida, la necesidad de ocuparse del cuidado de algún integrante del grupo más cercano se evidenció como un ítem de suma importancia a partir de la aparición de la pandemia. Muchos, especialmente las mujeres, deben ocuparse de sus hijos o sus mayores, o no pueden hacerlo o se les va el sueldo íntegro en pagar a alguien que los cuide. Un informe reciente de McKinsey & Co. afirma que una de cada cuatro mujeres en Estados Unidos está pensando en cambiar de empleo o en dejar la actividad laboral debido al COVID-19, ya que al momento de cobrar sus salarios descubren que éstos van íntegramente al pago de los cuidados.

Esto forma parte de una tendencia más grande, y es que los sectores en los que se verifican más cantidad de renuncias son los peor pagados, señala Sputnik, que agrega que más de la mitad de los trabajadores estadounidenses planean buscar un nuevo trabajo el próximo año,  y que el 56% considera que ahora su prioridad era un horario flexible y el teletrabajo, según la encuesta de solicitantes de empleo realizada por Bankrate.

Aunque las edades de los trabajadores señalan algunas diferencias, en mayor o menor medida la problemática de la renuncia atraviesa a todos. Así lo señala una encuesta de The Conference Board, que indica que los milenials cuestionan la conveniencia de volver a la oficina más que las generaciones mayores, con un 55% de milenials que expresan su preocupación por trabajar de forma presencial, frente al 45% de los participantes de la Generación X y el 36% de los baby boomers.

Por otra parte, la reactivación de la economía, con la consiguiente demanda de trabajadores en algunos sectores, ha provocado un empoderamiento de algunos empleados que se han organizado y comenzado a reclamar mejores condiciones laborales. Si no se las conceden, no les da tanto miedo irse y buscar otro trabajo. Según una encuesta Pulse of the American Worker el 26% de los trabajadores estadounidenses planeaba buscar un trabajo en una empresa diferente una vez que la pandemia haya disminuido.

A la vez que impulsó una serie de medidas de fuerza, como paros totales de actividad para empujar a las empresas a subir los salarios y mejorar los beneficios. El aumento de estas medidas llevó a la prensa estadounidense a hablar de un "Octubre Rojo" o un "Strikeober", una situación que no se vivía hace varias décadas en la principal economía del planeta.

Recalculando

El diario El País de España, resalta que la pandemia, habría sido el catalizador de un nuevo tipo de trabajador, que apuesta por un mayor equilibrio entre la vida y el empleo y para el que la flexibilidad es un factor clave. "Aunque no utilizo el concepto Gran Agotamiento, refleja bien mi visión sobre lo que sucede. Creo que lo usaré en el futuro, o quizás la Gran Reevaluación", dijo al medio español el sociólogo Mishal Khan, de la Universidad de Chicago. "Creo que el burnout [agotamiento] es una gran razón, pero hay otras. Veo este fenómeno como un referéndum colectivo sobre la crisis y los problemas del trabajo. La gente se hartó y busca alternativas a ser explotada, degradada o hacer ganar dinero a empresas que no dan lo suficiente a cambio".

En Reino Unido miles de trabajadores también están renunciando a sus puestos por los efectos del Brexit y de la pandemia, que junto a la salida masiva de cientos de trabajadores emigrantes está provocando que existan muchas vacantes en los puestos, señala un artículo del sitio web El Orden Mundial. En Italia también se está produciendo una ola de renuncias. En China, están surgiendo movimientos juveniles de reivindicación del descanso y el rechazo a las jornadas de trabajo de 12 horas, además de verificarse que miles de trabajadores que volvieron a zonas rurales a cuidar a familiares durante las cuarentenas, no volvieron a ocupar sus puestos de trabajo.