La economía de Brasil creció más de lo previsto en el tercer trimestre, en virtud de una expansión generalizada encabezada por las inversiones privadas y la agricultura que compensó ampliamente una reducción del gasto público.

El Producto Bruto Interno (PBI) avanzó 0,6% frente al trimestre anterior, lo que se compara con una estimación de 0,4% de analistas encuestados por Bloomberg. Frente a un año atrás, el PBI aumentó 1,2%, cifra mayor que el 1,0% esperado por economistas. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) además revisó al alza el crecimiento para 2018, a 1,3 por ciento. La cifra fue la más alta desde el primer trimestre del año pasado.

El PBI del segundo trimestre fue revisado para mostrar una expansión trimestral de un 0,5% en lugar de un 0,4% y datos mostraron que la economía se mantuvo estable en el primer trimestre, en lugar de contraerse un 0,2% como se estimó inicialmente.

Las cifras son un impulso para la administración del presidente Jair Bolsonaro mientras se enfoca en fortalecer la economía más grande de América Latina.

"El PBI sorprendió positivamente en el tercer trimestre, lo que es una noticia positiva y de alivio. Si bien el crecimiento sigue siendo mediocre e insuficiente para que la economía vuelva a su nivel potencial, el hecho de que haya cobrado velocidad, aunque esta solo sea leve, ayuda a garantizar que la política económica está en vías de impulsar el crecimiento. Como tal, podría ayudar a aliviar las presiones para mayores recortes de tasas, medida arriesgada en medio de la actual debilidad de la moneda", dijo Adriana Dupita, economista para América Latina de Bloomberg Economics

El banco central señaló que reducirá la próxima semana los costos de endeudamiento por cuarta ocasión consecutiva para impulsar la demanda. Si bien no se ha hecho mucho por mejorar las expectativas de crecimiento de este año, las proyecciones para 2020 han comenzado a aumentar levemente.

La producción trimestral se vio impulsada por un alza de 2% en las inversiones, así como un incremento de 1,3% en la agricultura. Mientras tanto, el gasto gubernamental cayó 0,4% y las exportaciones descendieron 2,8%, según el IBGE.

Brasil ha tardado en superar una serie de dificultades nacionales e internacionales que han afectado el crecimiento y han entorpecido el impulso político promercado de Bolsonaro. Más de 12 millones de personas no tienen empleo y millones más han recurrido al trabajo informal para ganarse la vida.

Mientras tanto, la economía, impulsada por los productos básicos, se ha visto afectada en medio de una profunda recesión en Argentina y una desaceleración en la economía global. El lunes, las guerras comerciales en el mundo alcanzaron al país cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que restablecerá los aranceles al acero y al aluminio de Brasil.