La guerra en Ucrania impactará negativamente en la región, incrementando las presiones inflacionarias y empujando a significativas porciones de población a la pobreza y la indigencia, incluso a valores superiores al primer año de la pandemia de coronavirus, y alejando las posibilidades de recuperación económica.

Así lo estimó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en su reporte "Repercusiones en América Latina y el Caribe de la guerra en Ucrania: ¿cómo enfrentar esta nueva crisis?", en el que señala que el aumento de la volatilidad financiera y la aversión global al riesgo como resultado de la guerra "ha perjudicado los flujos de capital hacia los mercados emergentes. Esta tendencia podría acentuarse en los próximos meses si persisten las presiones inflacionarias en las economías desarrolladas y sus bancos centrales profundizan las políticas monetarias contractivas, incluidas alzas de las tasas de interés de política monetaria y la reversión de los estímulos monetarios (compra de activos)".

El documento prevé que la pobreza extrema y la pobreza en la región se elevarán por sobre los niveles estimados para 2021 y la incidencia de la pobreza regional alcanzaría un 33.0 por ciento, es decir, 0.9 puntos porcentuales más que lo proyectado para el año anterior; mientras que la pobreza extrema alcanzaría un 14.5 por ciento, 0.7 puntos porcentuales más que en 2021. "Este resultado refleja la tendencia a un mayor aumento de los precios de los alimentos en comparación con el resto de los bienes", recalca el texto del organismo.

En este sentido, una aceleración de la inflación debida a la suba de productos básicos que provoca al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania se traduciría en niveles de pobreza aún más altos. Aunque el escenario base ya considera 2 puntos porcentuales por encima a las expectativas de inflación vigentes hasta el primer trimestre de 2022, si la inflación se incrementa 2 puntos porcentuales más, la pobreza total crecería 1.6 puntos porcentuales y la pobreza extrema 1.1 punto porcentual, en comparación con el valor proyectado para 2021. En ese caso no solo la pobreza extrema, sino también la pobreza llegaría a niveles superiores a los registrados en el primer año de la pandemia. El aumento de 1.1 punto porcentual de la pobreza extrema implicaría 7. 8 millones de personas que se sumarían a los 86.4 millones cuya seguridad alimentaria ya está en riesgo.

Volatilidad

"Estos niveles son notoriamente superiores a los observados antes de la pandemia y alejan la posibilidad de una pronta recuperación. Si bien en 2021 se había producido una reducción de la pobreza de 0.9 puntos porcentuales en comparación con los niveles de 2020, la pobreza extrema mantuvo ese año la tendencia al aumento de los años previos. En consecuencia, la incidencia prevista para 2022 supera los valores de 2019 en 2.5 puntos porcentuales en el caso de la pobreza y 3.1 puntos porcentuales en el caso de la pobreza extrema", dice la Cepal.

La tendencia en el alza de los precios de los alimentos por encima de la inflación en la mayoría de los países perjudica no sólo a las personas extremadamente pobres, sino también a los hogares de las partes media y media baja de la distribución del ingreso, ya que la participación de los alimentos es una necesidad constante en los hogares.

"De mantenerse la relación entre el incremento anual de precios de los alimentos y del resto de los bienes observada hasta marzo de 2022, en el agregado el quintil más pobre sería afectado por una inflación un punto porcentual mayor que la que enfrentaría el quintil más rico, mientras que en el caso de los quintiles segundo y tercero esta diferencia sería de 0.9 y 0.6 puntos porcentuales, respectivamente", señala el informe.

Otro efecto secundario del conflicto en Ucrania es la mayor volatilidad financiera y la aversión global al riesgo, lo que aleja los flujos de capital de los mercados emergentes, lo que podría acentuarse en los próximos meses si persisten las presiones inflacionarias en las economías desarrolladas y sus bancos centrales profundizan las "políticas monetarias contractivas", que a su vez tendrán un efecto negativo en los países más endeudados de América Latina, ya que se limitará su acceso al financiamiento.

Sobre el alza en las tasas de interés, la Comisión mencionó que tendrá fuertes efectos en los países donde la deuda a tasa variable alcanza una alta participación en el total de la deuda externa, situación en la que se encuentran muchos países de Latinoamérica. "En algunos de ellos, el efecto positivo en el saldo de su comercio exterior de materias primas podría contrarrestar el alza del pago de intereses, mientras que en otros, que pueden tener saldo deficitario, la combinación de ambas fuerzas podría generar situaciones de elevada vulnerabilidad", sostuvo la Cepal.

En otro ítem, el informa señala que la crisis internacional generada por la guerra deterioró las condiciones de inversión y producción a nivel mundial, en un contexto regional enmarcado entre choques externos previos a la guerra, entre los que se encuentra la crisis financiera internacional de 2008-2009, las tensiones económicas entre los Estados Unidos y Europa, por una parte, y a partir de 2017 con China, y la pandemia de COVID-19 a partir de 2020. Estos han debilitado la "globalización como motor del crecimiento y han llevado a que las razones geopolíticas predominen sobre las razones de eficiencia".

Regionalización

Entre esos cambios, destaca la expansión del modelo de globalización basado en cadenas internacionales de producción, que se concentró en tres grandes "fábricas" mundiales (América del Norte, Asia Oriental y Europa), lo que terminó afectando negativamente el empleo y los ingresos de las clases trabajadoras y los estratos de ingresos medios en los países desarrollados, lo que impulsó posturas nacionalistas y antiglobalización en los Estados Unidos y los países de la Unión Europea.

Además, la disputa comercial entre los Estados Unidos y China, y posteriormente la pandemia de coronavirus, se tradujeron en rupturas en diversas cadenas productivas manufactureras. Uno de los casos emblemáticos es el de los semiconductores, por sus efectos en un gran número de actividades que van desde la producción de hardware, hasta la de automóviles y maquinaria industrial. En ese sentido, la Cepal recordó que han surgido cuestionamientos al modelo de globalización basado en cadenas de producción que operan con métodos productivos y de entrega justo a tiempo (just in time) y con bajos inventarios.

La Comisión también señaló que en un sistema productivo tan integrado como el que se había desarrollado, las disrupciones en el sistema de transporte marítimo (saturación de puertos, largos período de espera de los barcos y alza de los fletes) tuvieron fuertes efectos en la logística de las cadenas y sus costos de operación. "Incluso hechos puntuales, como el bloqueo del canal de Suez en marzo de 2021, mostraron la debilidad estructural de las cadenas y su gran vulnerabilidad a cambios exógenos", recalcó.

La conjunción de estos factores reforzó las tendencias a la regionalización con estrategias de relocalización , deslocalización cercana, combinación de localizaciones interna y en diferentes países y localizaciones en países considerados "amigos".

Recomendaciones

Para responder a la coyuntura y dinamizar un crecimiento sostenible e inclusivo se requerirán políticas fiscales y monetarias procrecimiento, dice la CEPAL, y propone para enfrentar la conjunción de crisis actuales seguir utilizando la política fiscal como elemento central de la política de desarrollo, lo que requerirá fortalecer los ingresos públicos para ampliar el espacio fiscal.

En este sentido, el organismo considera necesario reducir la evasión, reorientar gastos tributarios y fortalecer la progresividad de la estructura tributaria. Mientras que para afrontar la creciente inflación, apunta que es necesario que las políticas monetarias acudan al "más amplio espectro de herramientas disponibles".  Y aconseja combinar el uso de la tasa de política monetaria "con instrumentos macro prudenciales y cambiarios, a fin de enfrentar la inflación minimizando los efectos negativos sobre el crecimiento y la inversión".

En lo inmediato es necesario sostener el bienestar de los sectores más pobres, advierte el organismo. La seguridad alimentaria debe ser una prioridad, por lo cual no se debe restringir el comercio internacional de alimentos y fertilizantes ya que esto aceleraría la inflación y dañaría a los más pobres. En el listado de recomendaciones agrega mantener o aumentar los subsidios a alimentos, implementar acuerdos de contención de precios de la canasta básica con productores y cadenas de comercialización, y reducir o eliminar aranceles a la importación de granos y otros productos básicos.

A mediano plazo, son necesarias políticas agrícolas e industriales que fortalezcan el apoyo a la producción agropecuaria, así como aumentar la eficiencia en el uso de fertilizantes, priorizando los biofertilizantes, y destaca que la política industrial es clave para reducir la dependencia de la importación de fertilizantes.