La habilitación del presidente boliviano, Evo Morales, para postular a un cuarto mandato en 2019 desató ayer protestas en la capital y otras ciudades del país.

Organizaciones políticas y ciudadanas convocaron a instalar piquetes de huelga de hambre y sumarse a las marchas de protesta en rechazo a la posibilidad de que Morales pueda completar casi dos décadas en el gobierno.

Los grupos convocaron además un paro nacional para mañana con cortes de rutas.

En contrapartida, el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) y organizaciones sociales que respaldan la continuidad del gobierno de Morales rechazaron las movilizaciones a las que consideran un intento por "desestabilizar" el país.

La oposición lleva meses denunciando la violación de la Constitución que el mismo mandatario indígena puso en vigencia en 2009 y que establece un límite de dos mandatos continuos de cinco años.

Morales, un exlíder cocalero de 59 años, se convirtió en el primer presidente indígena de Bolivia en 2006 y, tras una reforma constitucional, fue elegido nuevamente en el 2010 y en 2014.

A fines del año pasado, el Tribunal Constitucional dictaminó que el límite de dos períodos para el mandato presidencial es una violación a los "derechos humanos" y autorizó la nueva postulación de Morales, algo que la población había rechazado en un referéndum celebrado en 2016.

El martes por la noche, de forma sorpresiva, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) revalidó el fallo constitucional y habilitó al binomio presidencial Evo Morales-Álvaro García Linera para participar en las elecciones primarias y generales del próximo año.

Para la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Amparo Carvajal, el órgano electoral "consolidó un golpe contra la democracia".

"Aquí comenzamos una nueva etapa de nuestra lucha hasta conseguir ya no solo la inhabilitación sino la renuncia de Morales", dijo a medios de prensa Beto Astorga, líder de uno de los colectivos ciudadanos en vigilia en una plaza de La Paz frente a la sede del Tribunal Supremo Electoral (TSE), donde se reforzó el control policial.

A varios kilómetros de distancia, en la plaza Murillo frente al antiguo Palacio de Gobierno, militantes del oficialismo celebraban con música y baile la habilitación de Morales, quien gobierna desde 2006 y pretende extender su mandato hasta 2025.

Según medios locales, protestas y festejos se repetían en todo el país, a la par de una dura batalla en las redes sociales.