El Tribunal Supremo de Israel deberá decidir si el primer ministro en funciones, Benjamin Netanyahu, puede volver a ocupar el cargo pese a estar acusado de tres delitos graves de corrupción.

Desde que se anunció anoche el pacto para formar un gabinete de unidad nacional, el máximo tribunal israelí recibió tres peticiones para prohibir que Netanyahu -acusado de fraude, cohecho y abuso de confianza- pueda acceder otra vez a la jefatura de Gobierno.

La ley israelí impide a los ministros seguir ocupando un cargo mientras están encausado, pero no dice nada sobre sobre el primer ministro, lo que deja la decisión librada a la interpretación la corte.

En los últimos meses, el Tribunal Supremo ya había recibido otras peticiones en ese sentido pero en todos los casos se negó a pronunciarse alegando que se trataba de una cuestión hipotética y que su decisión podía alterar las negociaciones entre las fuerzas políticas que más votos obtuvieron en las últimas elecciones.

Pero con el pacto de anoche, que estipula que Netanyahu será primer ministro hasta octubre de 2021, cuando sería sustituido por su principal contrincante en las elecciones, el ex general del Ejército Beny Gantz, la cuestión dejó de ser hipotética.

El Tribunal dio plazo hasta el jueves para que el Estado se pronuncie sobre las tres peticiones, pero no ha tomado ninguna decisión.

Según el acuerdo alcanzado por Netanyahu y Gantz, si el Supremo descalifica al líder del Likud, Israel deberá celebrar nuevas elecciones, las cuartas en un año y medio, informó la agencia de noticias EFE.