Centroamérica y México se enfrentan a una presión sin precedentes a medida que aumenta el número de personas que buscan protección internacional, en un momento en el que el acceso al asilo y al territorio se está limitando a través de preocupantes restricciones fronterizas, señaló Gillian Triggs, Alta Comisionada Auxiliar para la Protección de ACNUR, al concluir una misión de dos semanas en la región.

"En México, Guatemala y El Salvador he visto la tensión tremenda bajo la que se encuentra la región debido a los crecientes flujos de personas refugiadas y migrantes. Los gobiernos y la sociedad civil están haciendo esfuerzos extraordinarios para hacer frente a estos desafíos", comentó Triggs en una publicación de la ACNUR,  la agencia de la ONU para los refugiados.

En conversaciones con desplazados internos, solicitantes de asilo y refugiadas, Triggs escuchó historias de violencia sexual, amenazas de muerte y extorsión en comunidades controladas por pandillas que – a menudo, unidas a las dificultades económicas y a los efectos del cambio climático – han obligado a casi un millón de personas de El Salvador, Guatemala y Honduras a huir de sus hogares.

Desde Chile

La semana pasada, otro grupo de migrantes en territorio mexicano llamó la atención internacional, cuando miles de haitianos fueron expulsados de Estados Unidos hacia la frontera con México, que habían atravesado intentando quedarse en territorio estadounidense. Los haitianos han estado en las últimas semanas huyendo del caos económico, político y social de su tierra natal, con muchos miles todavía atravesando Centroamérica y México, con la esperanza de llegar a Estados Unidos para cumplir el "sueño americano".

Según publicó la agencia Reuters, los migrantes haitianos no llegan solamente de su suelo natal, sino que cientos de ellos arribaron de otros países de la región como Brasil o Chile, a donde decenas de miles de haitianos emigraron en gran parte después del terremoto que devastó Haití en 2010. Recientes cambios en la legislación migratoria chilena están empujando a los haitianos no a volver a su país, sino a buscar otros horizontes, como los EEUU.