La "motosierra" de Elon Musk sacude a EE.UU.: ¿Se viene una recesión?
El plan de eficiencia gubernamental impulsado por el dueño de X incrementó los despidos en el sector público y generó incertidumbre sobre el futuro económico
Estados Unidos enfrenta una ola de despidos sin precedentes. Elon Musk, designado por Donald Trump para comandar el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), se encuentra desplegando un feroz ajuste que ya alcanzó a decenas de miles de trabajadores estatales. Con la promesa de achicar la burocracia estatal y sanear las cuentas públicas, el magnate avanza con un abanico de recortes que, lejos de generar un alivio fiscal inmediato, enciende alarmas sobre su impacto en el crecimiento económico del país.
Los números hablan por sí solos: EE.UU. registró 172.000 despidos en febrero, lo que representa un incremento del 252% interanual y la cifra más alta desde la pandemia. Pero el dato que más preocupa es que 62.000 de esos despidos ocurrieron en el sector público, impulsados directamente por el DOGE.
La magnitud del ajuste no tiene antecedentes en la historia reciente del país. Hasta el momento, el recorte más grande en el Estado había ocurrido en 2011, cuando el ejército eliminó 50.000 empleos tras la retirada de Irak. En el sector privado, el caso más recordado fue el colapso de IBM en 1993, que derivó en 60.000 cesantías. Ninguno de estos episodios, sin embargo, se acerca al tsunami de recortes que está ejecutando Musk.
El primer paso del plan fue despedir a los empleados en "estado de prueba", una categoría que agrupa a los trabajadores contratados recientemente. Según la Oficina de Gestión de Personal de EE.UU., 220.000 empleados se encuentran bajo esta modalidad y podrían perder sus puestos en los próximos meses. A esto se suman otras 75.000 personas que aceptaron una indemnización para abandonar sus trabajos antes de septiembre.
En total, más de 300.000 empleos públicos están en riesgo, lo que configura el mayor recorte de personal en la historia del país. Pero el ajuste no se detiene ahí. Desde la Casa Blanca ya adelantaron que el DOGE también recortará subsidios y contratos gubernamentales, lo que podría afectar a empresas privadas que dependen del gasto federal y generar más despidos.
El impacto ya se está sintiendo. Según la firma Challenger, Gray & Christmas, los despidos anunciados en los primeros dos meses de 2025 sumaron 222.000, lo que convierte este período en el peor inicio de año en términos laborales desde la crisis financiera de 2009.
Un ajuste contraproducente
Desde la administración Trump defienden la estrategia de Musk como una medida necesaria para reducir el gasto público y mejorar la eficiencia del Estado. Según estimaciones de Bank of America, la poda de 200.000 empleos representará un ahorro de USD66.000 millones para el gobierno.
No obstante, el impacto sobre la economía en general también podría ser significativo, y no en el mejor sentido del término. El banco de inversión estima que el ajuste elevará la tasa de desempleo al 4,2%, mientras que RBC proyecta que el desempleo podría alcanzar el 4,3% solo con la eliminación de los trabajadores en prueba.
La preocupación principal es que estos despidos generen un efecto dominó tanto en el consumo como en la inversión. "Cuando sienten que su empleo está en riesgo, los trabajadores reducen su gasto y eso afecta toda la economía", explicó Andrew Challenger, experto en mercado laboral.
La economista Claudia Sahm, ex integrante de la Reserva Federal, también advirtió sobre los riesgos del ajuste. "El DOGE no va a causar una recesión por sí solo, pero está creando las condiciones para que eso ocurra", sentenció.
Batalla judicial
El plan de Musk no avanza sin resistencia. Varios sindicatos ya presentaron demandas judiciales contra el DOGE, argumentando que la agencia está violando normas de privacidad y protección laboral. Los primeros fallos fueron dispares: un juez de Washington restringió el acceso de DOGE a documentos del personal federal, mientras que la Justicia bloqueó temporalmente algunos despidos en Nueva York. A pesar de estos reveses, el gobierno mantiene su respaldo total a Musk y a su agenda de eficiencia gubernamental.
Las disputas legales también reflejan el nivel de incertidumbre que rodea al ajuste. En el sector privado, varias empresas que dependen de contratos gubernamentales ya comenzaron a revisar sus planes de inversión ante la posibilidad de que sus ingresos se vean afectados.
Vientos recesivos
Por ahora, la mayoría de los economistas descarta que el ajuste de DOGE pueda derivar en una recesión inmediata. Sin embargo, la combinación de despidos masivos, aranceles y suba de tasas de la Reserva Federal podría frenar el crecimiento de la economía en los próximos meses.
El Centro de Nueva Seguridad Estadounidense advirtió que la reducción de la plantilla estatal podría generar un enfriamiento del consumo, lo que afectaría las ventas de las empresas y, en última instancia, la creación de empleo en el sector privado.
Para Tedeschi, analista de Bank of America, el impacto de los despidos del DOGE será marginal en el corto plazo, pero podría agravarse si se combinan con otros factores de riesgo. "Si sumamos la incertidumbre comercial y las tasas de interés más altas, el escenario podría volverse más complicado", explicó.
Por su parte, Sahm enfatizó que el ritmo vertiginoso de los despidos está aumentando la incertidumbre en el mercado. "El DOGE está actuando con una velocidad brutal. La incertidumbre que está generando puede hacer que las empresas reduzcan inversiones y limiten contrataciones", advirtió.
El ajuste que lidera Musk es una de las apuestas económicas más audaces de la gestión de Donald Trump. Su impacto en el empleo ya es evidente, pero las consecuencias a largo plazo aún son inciertas.
Mientras que la Casa Blanca defiende el recorte como un paso necesario para mejorar la eficiencia del Estado, los analistas advierten que el mercado laboral y el crecimiento podrían resentirse si el ajuste se profundiza.
Por ahora, el DOGE avanza sin frenos y las desvinculaciones continúan en aumento. El futuro inmediato de la economía estadounidense dependerá de si Musk logra ejecutar su plan sin desatar un efecto dominó que termine por afectar toda la estructura productiva del país.


