La pandemia de COVID-19 costará a Estados Unidos 16 billones de dólares, o aproximadamente el 90% del producto interno bruto (PIB) anual, de acuerdo con estimaciones del exsecretario del Tesoro estadounidense Lawrence Summers y el economista de la Universidad de Harvard David Cutler.

Casi la mitad de la cifra proviene de los ingresos perdidos por la recesión inducida por la COVID-19, y el resto corresponde a los efectos económicos de una vida más corta y menos sana, indicaron Cutler y Summers en un artículo publicado en línea en la revista "Journal of the American Medical Association".

Las pérdidas económicas serán cuatro veces superiores a las de la Gran Recesión y más del doble del gasto total en todas las guerras en las que EE. UU. ha participado desde el 11 de septiembre de 2001, que incluyen las de Afganistán, Irak y Siria, apuntaron los autores.

En una familia de cuatro, las pérdidas estimadas serían de casi 200.000 dólares, según el artículo.

Summers, que fue secretario del Tesoro del expresidente Bill Clinton y asesor económico del expresidente Barack Obama, también es profesor y expresidente de la Universidad de Harvard.

En opinión de Cutler y Summers, la baja de la producción no es el único costo económico de la COVID-19, pues las muertes y la reducción en la calidad de vida también pueden medirse en términos económicos.

"Las enormes pérdidas financieras causadas por la COVID-19 sugieren una reconsideración fundamental del papel del Gobierno en la preparación pandémica", apuntaron.

En estos momentos, EE. UU. da prioridad al gasto en el tratamiento inmediato y asigna muchos menos recursos para los servicios e infraestructuras de salud pública, añadieron.

Asimismo, enfatizaron la importancia de efectuar pruebas a gran escala, rastreo de contactos y medidas de aislamiento, y aseguraron que "el aumento en las inversiones en pruebas y rastreo de contactos puede producir beneficios económicos que son al menos 30 veces mayores que el coste estimado de la inversión en esas estrategias".

"En medio de la lucha del país para recuperarse de la COVID-19, se debe establecer una inversión en pruebas, rastreo de contactos y aislamiento que sea permanente y no se desmantele cuando la preocupación por la pandemia empiece a disiparse", agregaron.

En tanto, el presidente de EE.UU., Donald Trump, instó al Congreso en un tuit a "ir a lo grande  o marcharse a casa" durante las negociaciones sobre un segundo paquete de estímulo para paliar el deterioro económico debido a la pandemia.

Actualmente la Casa Blanca y los demócratas llevan a cabo conversaciones para acordar un nuevo paquete de estímulo, tras el aprobado en marzo de este año por valor de 2,2 billones de dólares, el mayor de la historia del país.