El gobierno de EE.UU. nició esta madrugada un cierre parcial por falta de fondos luego de que el Congreso rechazara aprobar el presupuesto por las exigencias del presidente, Donald Trump, que exigía una partida millonaria para continuar el muro en la frontera con México.

Este es el tercer cierre administrativo que afronta la Casa Blanca este año, que ya cerró tres días en enero y algunas horas en febrero.

Demócratas y republicanos habían conseguido un acuerdo el jueves para aprobar un presupuesto parcial, hasta el 8 de febrero, que no incluía los más de 5.000 millones de dólares solicitados para el muro pero que evitaría el cierre del gobierno.

Sin embargo, el mandatario lo descartó convencido de que le será más difícil aún conseguir un acuerdo después del 3 de enero, fecha en la que se renueva el Congreso y la oposición pasará a controlar la cámara de Representantes.

Este cierre parcial deja sin salario a unos 800.000 trabajadores federales, de los cuales 420.000 que realizan tareas consideradas esenciales, seguirán asistiendo a sus puestos de trabajo, mientras que el resto se quedará en su casa, según cifras difundidas por la agencia de noticias EFE.

Todos ellos recuperaran el dinero de forma retroactiva cuando el Congreso se ponga de acuerdo en aprobar el presupuesto y el presidente lo rubrique.

Antes de la medianoche de Washington (las 2 de la Argentina), cuando el cierre ya era inminente, Trump culpó a los demócratas.

"Vamos a tener un cierre, no hay nada que nosotros podamos hacer al respecto porque necesitamos que los demócratas nos den sus votos. Llámenlo cierre demócrata o llámenlo como quieran", escribió en Twitter el mandatario.

Más tarde colgó un dibujo en la red social en la que muestra como se verá el "hermoso" muro fronterizo, una obra que ha sido su caballito de batalla durante toda la campaña electoral y su primera promesa al llegar al Salón Oval.

Trump no es el primer presidente que pasa por un cierre administrativo. El más largo lo sufrió Bill Clinton entre 1995 y 1996 y duró 21 días, mientras que el antecesor de Trump, Barack Obama, lo afectó un cierre de 16 días en 2013.