Los pronósticos de recesión en Estados Unidos son cada vez más recurrentes y apocalípticos, con advertencias muy fuertes de bancos acompañadas de enormes caídas en las bolsas o derrumbes históricos en las criptomonedas. Del otro lado está el presidente Joe Biden, argumentando que la recesión todavía es evitable y que Estados Unidos está en un buen momento. Según los especialistas, el escenario real no se ajusta a ninguno de los dos pronósticos: la recesión es inevitable, sí, pero no estará ni cerca de lo que fue, por ejemplo, la de 2020 por la pandemia del coronavirus. 

Por un lado, muchos factores indican que la disminución de la actividad económica llegará tarde o temprano, como ya indicó la Reserva Federal de Nueva York y muchos de los bancos más importantes. Primeros están, como siempre, los indicadores económicos: el mercado bursátil de S&P 500 de base amplia cayó más de un 20% en el año. La confianza del consumidor estadounidense está en mínimos históricos, mientras que también hubo un considerable descenso en el gasto minorista, la construcción de viviendas y la producción manufacturera.

La Fed se prepara para un nuevo aumento de la tasa de interés, algo que alerta a los empresarios y los pone manos a la obra de cara a lo que, según anticipan, serán tiempos más difíciles. Los consumidores, que impulsan la economía estadounidense, están comenzando a reducir las compras discrecionales, como electrodomésticos y servicios.

Larry Summers, economista de Harvard y exsecretario del Tesoro, explicó a Los Angeles Times (LAT) que cada vez que la inflación supera el 4 % (más del doble en abril y mayo) y el desempleo cae por debajo del 4 % (fue del 3,6 % el mes pasado), eso es un indicio de un recalentamiento de la economía que en el pasado siempre trajo consigo recesión dentro de uno o dos años.

Por otro lado, muchos hogares están llenos de dinero en efectivo, los trabajos son abundantes y la demanda de nuevos trabajadores es fuerte. Los bancos están bien capitalizados, lo que les proporciona un sólido amortiguador frente a una contracción empresarial.

Estados Unidos convive con recesiones desde hace mucho, promediando una cada seis años y medio desde 1945. Las diferencias, aunque leves, responden a un humor social más temeroso, la guerra Rusia-Ucrania y los coletazos de la pandemia del coronavirus. Sin embargo, los economistas creen que la recesión será leve, y vendrá acompañado de una rápida recuperación

Estamos llamando a una pequeña recesión 'r'”, dijo Jack Ablin, director de inversiones de Cresset Capital a LAT. “Significa que no se prolongará y que las cosas no se derrumbarán”, como sucedió durante la Gran Recesión y nuevamente en 2020 cuando golpeó la pandemia, agregó

Los pronósticos de los economistas

No toda recesión es igual. La que comenzó a finales de 2007 duró 18 meses, mientras que la de la pandemia del coronavirus vio pasar solo dos meses entre el punto máximo y el punto más bajo. Ambas compartieron una rápida evaporación del empleo, cientos de cierres de empresas y una enorme caída del consumo. 

Ahora, el contexto es diferente. En primer lugar, las familias todavía cuentan con ahorros como para costear la caída del PBI. Moody's calculó que los estadounidenses tuvieron un exceso de ahorro de 2,7 billones de dólares en el primer trimestre. Aunque más de la mitad de eso estaba en manos de hogares en el 10% superior de ingresos, aquellos en el 20% inferior tenían en promedio alrededor de USD 5.700 más en efectivo de lo que tendrían sin la ayuda federal y los efectos de la pandemia. Eso, sumado a una deuda familiar en mínimos históricos, demuestra que las familias todavía pueden costear un invierno como el que se viene. 

Muchos estadounidenses todavía cuentan con ahorros fuertes

"Los hogares continúan teniendo reservas altas en relación con antes de la pandemia", aseguró el econmista David Tinsley, del Bank of America Institute, al medio citado. John Barone, que perdió todo en la Gran Recesión del 2008, asegura que hoy tiene un pequeño nivel de deuda y puede comprar el pan todos los días. 

Las empresas son un poco más pesimistas. Las pequeñas empresas dijeron a la Federación Nacional de Empresas Independientes que las condiciones en los próximos seis meses son las peores en los últimos 48 años. En esta línea, más del 60% de 750 ejecutivos dijeron a Conference Board que la recesión se acerca, o que ya llegó. 

Sin embargo, ambas encuestas sugieren que los empleadores no están seguros de lo que eso puede significar en cuanto al empleo y el potencial de despidos. Muchas empresas de Estados Unidos todavía tienen muchos problemas para encontrar trabajadores, por lo que no serían tan rápidos para despedir a los que ya tienen. Los datos muestran que todavía hay casi dos ofertas de trabajo por cada persona oficialmente desempleada.  Aunque el crecimiento del empleo en mayo fue el más bajo en doce meses, viene de números exponenciales en los últimos dos años.

La inflación, error de la Fed

Las subas en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal podría impactar en países en desarrollo y la economía mundial a medida que los inversores reorganizan los fondos, y eventualmente eso podría retroceder y arrastrar a Estados Unidos.

Para los expertos, la Fed malinterpretó la amenaza de la inflación y tardó en abandonar sus políticas de dinero fácil, pero ahora está apresurándose para ponerse al día y elevar agresivamente su tasa de interés de referencia para enfriar la demanda y frenar el crecimiento, incluso en el mercado laboral.

“Creo que lo ven como lo peor de dos mundos: estanflación o recesión”, dijo Beth Ann Bovino, economista jefe para Estados Unidos de Standard & Poor's Rating Services. La estanflación, una condición de alta inflación y actividad estancada, asoló la economía en la década de 1970 y terminó solo después de que la Reserva Federal elevó las tasas de interés y llevó a la economía a una profunda recesión a principios de la década de 1980.

“Creo que para evitar la estanflación, creo que arriesgarían la economía e irían a por la recesión en lugar de sufrir la estanflación durante muchos años”, dijo Bovino.

Jeffrey Korzenik, estratega jefe de inversiones de Fifth Third Bank en Tampa, Florida, cree que el país evitará una recesión, por poco, gracias en gran parte a la solidez del mercado laboral. Él cree que el endurecimiento de la Fed creará más despidos, pero agregó: “Tenemos tantas vacantes que será más fácil reciclar a los trabajadores en el mercado laboral. No es a prueba de balas, pero significa que es menos probable que la economía caiga por un precipicio”.