El presidente francés Emmanuel Macron decidió saltar el voto de los diputados y aprobar por decreto la polémica reforma del sistema de pensiones, que provocó numerosas protestas en las calles. En concreto recurrió al Artículo 49.3 de la Constitución que permite la aprobación inmediata de un proyecto de ley sin necesidad de votación. La decisión ha provocado que la oposición, tanto los conservadores como la izquierda, aunque por separado, presentaran dos mociones de censura en su contra.

Una vez presentada, hay un plazo de 48 horas para que la moción sea votada. En caso de no prosperar las mociones, el proyecto de ley queda aprobado de forma automática en la Asamblea y el texto va al Senado para una primera lectura. Si se le introducen modificaciones, pasa de nuevo a la Asamblea, donde el Ejecutivo podría utilizar de nuevo ese artículo constitucional, calificado por la oposición de antidemocrático.

La última vez que se recurrió al 49.3 fue en 2016. El entonces primer ministro, Manuel Valls, lo hizo para aprobar la igualmente controvertida reforma laboral, que también provocó protestas en las calles. Desde la fundación de la V República en Francia en 1958 ese método, impopular por considerarse una aprobación por la fuerza, se ha utilizado 86 veces.

Los cambios promovidos por el presidente francés, Emmanuel Macron, plantean la obligatoriedad de trabajar hasta los 64 años, dos más de los fijados actualmente, para conseguir la pensión completa, así como la abolición de los regímenes especiales para ciertos gremios.