Las Chicas Exploradoras (Girl Scouts) de Estados Unidos, famosas por su venta de galletitas para recaudar fondos para sus actividades recreativas, enfrentan un problema que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. La organización tiene 15 millones de cajas de galletitas —con un valor de 60 millones de dólares— sin vender.

Aunque no especificaron cuántas cajas venden por año, la organización anunció que los consejos locales y las panaderías autorizadas para producirlas están intentando vender las Thin Mints que todavía tienen en sus depósitos. La razón de la caída en las ventas no es difícil de adivinar: la pandemia del coronavirus (Covid-19) hizo imposible la venta cara a cara, la principal vía de conseguir los 800 millones de dólares que recaudan cada año.

La mayoría, alrededor de 12 millones de cajas, permanecen en las dos panaderías, Little Brownie Bakers, con sede en Louisville, Kentucky, y ABC Bakers, con sede en Brownsburg, Indiana. Otros 3 millones de cajas están en manos de los consejos de Girl Scouts, que están luchando por venderlas o donarlas. Las galletitas se vencen en 12 meses.

"Es lamentable, pero dado que se trata de un programa impulsado por niñas y la mayoría de las galletitas se venden en persona, era de esperar", declaró a la agencia AP Kelly Parisi, portavoz de Girl Scouts of the USA.

La caída en las ventas impactará directamente en las actividades que realicen las exploradoras

Números que se veían venir

Desde la organización ya ven llegar el impacto de la falta de ventas, ya que las tropas de chicas y los gobiernos locales dependen de la venta de galletitas para financiar la programación, los viajes, los campamentos y otras actividades, algo que este año se verá fuertemente reducido. 

Rebecca Latham, directora ejecutiva de Girl Scouts of New Mexico Trails, aseguró que a su administración le sobraron 22.000 cajas al final de la temporada de ventas de primavera, a pesar de que las exploradoras probaron métodos de venta innovadores, como cabinas de autoservicio y entrega sin contacto.

La falta de venta presencial impactó directamente en las ganancias

A diferencia del año pasado, cuando vendieron 805.000 cajas de galletitas, en 2021 las Girl Scotus de New Mexico vendieron menos de 600.000. Ese déficit significa que es posible que el consejo no pueda invertir en mejoras de infraestructura en sus campamentos o cubrir algunos puestos de personal, dijo.

El consejo ahora está animando a las personas a comprar cajas en línea a través de su programa Hometown Heroes, que distribuye galletitas a los trabajadores de la salud, los bomberos y otros. También organizó ventas de un día con organizaciones como el equipo de fútbol New Mexico United, para reducir aún más el total.

El Covid fue apenas una de las causas

Algunos referentes locales subrayaron que la caída en las ventas debería haberse predicho, ya que la caída de la membresía amenazaba las ventas de galletitas incluso antes de que comenzara la pandemia. Alrededor de 1.7 millones de chicas se inscribieron en Girl Scouts en 2019, casi un 30% menos que en 2009.

"Sin niñas, no hay programa de galletitas. Desafortunadamente, fue necesaria una pandemia mundial para sacar a la superficie todos los problemas", aseguró a AP Agenia Clark, presidenta y directora ejecutiva de Girl Scouts of Middle Tennessee, un consejo local.

Por otra parte, algunos líderes locales dicen que podrían haber vendido galletitas este año, pero decidieron no hacerlo debido a una historia de Associated Press que vinculaba el trabajo infantil con el aceite de palma que se usa para hacer las galletitas Girl Scouts. Según el trabajo, el aceite de palma es un destructor clave de los hábitats de los animales en peligro de extinción de Asia, incluidos los orangutanes.

El informe de AP sobre el aceite de palma impactó en las ventas

“Queremos vender galletitas. Es parte de lo nuestro. Pero esto lo está frenando ”, dijo Gina Verdibello, líder de la tropa en Jersey City, Nueva Jersey, dijo que su tropa de 21 miembros, que tiene niñas de entre 10 y 15 años, cuya tropa ha continuado financiando actividades con donaciones de personas que se enteraron del boicot a la actividad.

No está claro qué impacto financiero sufrieron las Girl Scouts debido a la disminución de las ventas, ya que la organización no revelará esas cifras. Y no es el mayor golpe al que se ha enfrentado el programa de galletitas. Eso probablemente ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las Girl Scouts se vieron obligadas a pasar de vender galletitas a calendarios debido a la escasez de azúcar, manteca y harina durante la guerra.