Delegaciones de las dos Coreas mantuvieron una histórica reunión en su frontera en la que acordaron reanudar conversaciones militares y la participación norcoreana en los Juegos de Invierno, en una señal de distensión tras la crisis por los ensayos de Pyongyang con armas y las amenazas estadounidenses de un ataque preventivo.

El encuentro, el primero de alto nivel que celebran los dos países en más de dos años, se celebró en la mañana de ayer en Corea en un ambiente de inusual cordialidad en la aldea de Panmunjom, en la militarizada frontera intercoreana.

La reunión estuvo encabezada por el norcoreano Ri Son-gwon, que dirige el Comité para la Reunificación Pacífica de Corea, y por el ministro de Unificación del Sur, Cho Myoung-gyon.

En sus palabras iniciales, Ri consideró que las relaciones intercoreanas están "más heladas incluso que el tiempo de estos días", en alusión al invierno excepcionalmente frío que está viviendo la península coreana.

"Sin embargo, pese al frío, el deseo del pueblo de mejorar relaciones permanece intacto", agregó.

El primer gesto de distensión fue ofrecido por la delegación norcoreana, que anunció que reactivará el uso de una línea directa para atender asuntos militares, un canal interrumpido por Pyongyang en febrero de 2016 en protesta por la clausura de un polígono industrial intercoreano aprobado por Seúl.

La semana pasada los dos países ya habían restablecido varias líneas telefónicas y de fax en Panmunjom de cara al encuentro, lo que junto a la reactivación del canal militar reduce la posibilidad de que se produzcan incidentes en la tensa frontera entre los dos países.

Por su parte, Seúl formalizó la invitación para que la delegación norcoreana participe en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran a partir del 9 de febrero en el condado surcoreano de PyeongChang, una propuesta a la que el gobierno comunista respondió afirmativamente.

De hecho, Ri informó que el Norte tiene intención de enviar una misión integrada por altos funcionarios, animadoras y atletas, aunque no precisó si los deportistas competirían en las pruebas olímpicas.

Queda aún por determinar, entre otras cosas, el modo en que los norcoreanos viajarían al Sur, ya que si es por tierra se requerirá un acuerdo militar, o cómo se cubrirían los gastos de la misión, ya que financiar la participación del Norte en el evento deportivo podría vulnerar las sanciones que pesan sobre el país por sus programas de armas.

Seúl consideró además que Corea del Norte está cerca de aceptar otra de sus propuestas de hoy: que los deportistas de ambos países desfilen juntos bajo una misma bandera como sucedió en varias ediciones de los Juegos Olímpicos de la pasada década.

También está por verse si Pyongyang acepta la propuesta de Seúl para que se retomen las reuniones de las familias separadas por la guerra entre ambos países entre 1950 y 1953.