Para esta noche hay convocadas nuevas manifestaciones en distintas ciudades de España en protesta por la detención del rapero Pablo Hasél, en las que el gobierno teme la repetición de disturbios como en las marchas de los últimos dos días, que terminaron con decenas de detenidos y una joven que perdió un ojo debido a un proyectil policial.

En este marco, se conoció la ratificación de una nueva condena de dos años y medio de cárcel para el rapero por amenazas a un testigo, que podría sumarse a los nueve meses que deberá purgar por "enaltecimiento del terrorismo" e "injurias" contra la figura del rey.

La dirección general de la policía repitió su pedido de "terminar" con "esta escalada de violencia gratuita", en palabras del director Pere Ferrer, mientras que entre los principales sindicatos de Mossos d'Esquadra (policía catalana) se escucharon amenazas de un paro general ante lo que consideran una "ausencia absoluta" de respaldo institucional y social.

Ferrer y el comisario portavoz Joan Carles Molinero comparecieron para relatar los incidentes del mércoles por la noche, segunda jornada de graves disturbios en Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona. 

También hubo violentos disturbios con detenidos en Madrid, la capital española.

Molinero respondió las preguntas sobre las heridas sufridas el martes en la Via Augusta por una joven de 19 años, que fue intervenida quirúrgicamente y perdió la visión del ojo impactado por el proyectil foam. 

El comisario reiteró el compromiso de los Mossos de "realizar una investigación transparente que determine primero si fue un proyectil de foam el que le provocó la lesión y en qué circunstancias se realizó el disparo para concretar si existen o no responsabilidades en la acción del policía".

En Madrid, como las del resto de Catalunya la protesta tampoco estuvo autorizada. Las unidades de intervención policial utilizaron balas de goma y gases lacrimógenos contra los manifestantes, algunos de los cuales arrancaron los adoquines de la puerta del Sol contra los agentes. Las protestas se extendieron a Granada, donde unas 200 personas cortaron la circulación en las calles del centro y prendieron fuego a contenedores.

En tanto, la Audiencia de Lleida ratificó otra condena de dos años y medio para el rapero por amenazar a un testigo de un juicio contra unos guardias urbanos de Lleida, pena que podría sumarse a los nueve meses de cárcel que está cumpliendo por enaltecimiento al terrorismo.

El juzgado de Lleida deberá decidir ahora si obliga a Hasél a cumplir esta nueva pena de prisión, aunque la sentencia puede ser todavía recurrida ante el Tribunal Supremo.